domingo, 31 de agosto de 2014

Capítulo 5: "Una promesa, es una promesa".


Sabía que me arrepentiría que de aquellas palabras salieran de mi boca, pero igualmente hoy correría el riesgo y dejaría el orgullo de lado, porque para mí era más importante él que mil palabras avergonzantes que pudieran destruirme en cuanto las dijera.

Así que en ese momento, el orgullo vino a mí hasta que intenté apartarlo de mí.

-Paula. -me llamó Paola con los ojos abiertos como platos. - ¿Estás segura de esto?

La observé detenidamente, teniendo en mente todo lo que nos había dicho atrás, ella no estaba convencida de que su medio hermano, medio enemigo volviera a entrar en nuestra pequeña aunque luchadora familia.

Después le observé a él, quien esperaba una respuesta por mi parte fijandose en cada fracción de mi rostro.

-Que vuelvas a nuestra familia no significa que volvamos juntos.

Esa frase acababa de pesar en mí, tanto como seguramente pesó para él. No había sido consciente de lo que decía hasta que mi boca se abrió sola moviendo los labios pronunciando aquellas dolorosas palabras. ¿O tal vez si lo era?

- Lo suponía. - susurró cabizbaja, pensando que tal vez no lo escucharía.

Pero sí lo hice.

Divisé a Paola, quien observaba la escena atenta. Se dió cuenta de que la miraba, y entonces, me dedicó una sonrisa reconfortante, expresándome sin palabras que estaba haciendo lo correcto.

Sabía que estaba haciéndolo, pero en el fondo de mi corazón, no era lo que yo quería.

En el fondo de mi corazón, había una voz que quería que me abalanzara a sus brazos, que examinara cada parte de sus labios como no había hecho en años. Eliminando ese sentimiento extraño de mi alma, sintiendome libre. Volviendo a poder sonreírle sin sentirme miserable.  Volviendo a poder estar a su lado, queriendole comerle la cara a besos sin sentirme la persona más estúpida de todas por seguir sintiendo algo por la persona que me rompió el corazón en miles de piezas a la misma vez que lo recompone en una sola.

-No entiendo nada. -habló Greyson arrugando su frente como signo de que no comprendía aquella escena.

Paola, colocada a su lado, dirigió su codo hacia una de las costillas de su novio, y la golpeó con fuerza sin remordimientos.

Éste se quejó emitiendo un sónoro grito que ya familiarizaba con los suyos y ella le echó una de sus miradas asesinas.

Esta pareja era irompible, por más que las demás personas quisieran negarlo.

-No intentes cabrearme más de lo que lo haces. - habló su novia en susurros, amenazadoramente.

-Justin, amigo. ¿Quieres ir a casa? -preguntó Greyson acercandose a Justin de una manera amigable, pasando su brazo por su hombro.

Justin dirigió su mirada a mi, yo simplemente tragué saliva. Y aún sabiendo que mis ojos estaban cristalizados, a punto de romper a llorar, recordé la promesa que me había echo a mí misma.

"No vuelvas a llorar. Mantén la cabeza bien alta, camina hacia a delante. Sonríe. Nunca vuelvas la vista atrás, y sobre todo, vive el presente como el pasado que nunca tuviste. Los recuerdos son eso, recuerdos. Pero puedes hacer que esas ganas a llorar desaparezcan. Tan sólo cuenta, 1 .. 2 .. 3. Respira hondo. Y ahora, estarás lista. Sonríe. Es todo lo que ellos quieren ver. Que estás bien."

Recordé mi promesa, la manera en la que decidí cumplirla, y la cantidad de veces que quise romperla, pero más de una vez me demostré a mí misma que podía ser más fuerte que esto y aguantar hasta el último de mis días.

Por que una promesa, es una promesa.

Zayn agarraba a Raquel por la cintura, aferrándola a él como si no hubiera mañana. Y Greyson hablaba con Justin, como si no se hubieran visto desde hace años. Tan sólo, algo parecido.

Me dispuse a camirar, y Paola me acompañó, paso a paso.

Más de una vez pensé en correr al baño, y no precisamente por lo que la gente generalmente se dirigía a él. Más de una vez pensé en romper la promesa, pero conté hasta tres, respiré y esperé a que pasaran esas ganas de tirarlo todo por la borda, de cerrarme en mi propia habitación y no salir hasta la tercera luna llena del año.

-Has hecho bien. - habló mi amiga.

-¿Tú crees? - pregunté sin creer que fuera cierto.

Sinceramente, sabía, por alguna extraña razón, que me arrepentería de haberle dicho aquellas palabras a quien una vez, fue el amor de mi vida.

Y aunque las cosas hubieran cambiado, eso no había cambiado ni nada por el estilo.

-Le has dejado en claro que no querías nada con él después de todo lo que te ha echo sufrir. Creéme, yo no lo hubiera echo mejor. - aclaró.

-Creo que lo he perdido, Paola. - un hilo se posaba en mi garganta, impidiendome hablar.

-¿Qué?

-Que lo he perdido. - repetí un poco más alto esperando que ninguno me escuchara, tan sólo ella.

Ella suspiró lentamente, bajando la cabeza y volviendo su vista a mí. Luego, negó con su cabeza riéndose irónicamente.

-No, Paula. Es él el que te ha perdido a tí.

Y por más que me costara admitirlo; era cierto.

Era él quien me había perdido a mí.

Pero por encima de todo, no creía en eso de perder ni ganar a nadie. Ninguna persona era propiedad de otra, así que no podemos simular perderla ni ganarla, porque si se queda a nuestro lado, tan sólo significa que le importas. Pero nunca ha sido propiedad tuya.

Tú eres tu propia propiedad. Te gobiernas a tí mismo y eres el responsable de lo que haces con tu vida. Si te caes, puedes elegir entre levantarte o quedarte tirado en el suelo; pero no esperes que nadie te levante. Porque nadie estará ahí después de la tormenta. Absolutamente nadie. Tan sólo tú y tus ganas a darte por vencido.

Nadie se quedará ahí para luchar contra la lluvia, ni te ayudará a sobrellevarla. Eres tú el único que puede aprender a bailar bajo las gotas de agua, saltar sobre los charcos y después de todo, hacer que brille el sol.

Pero sólo si confías en tí y en que podrás seguir adelante, podrás hacer que tu horrorosa vida se convierta en la que siempre soñaste. Deja de creer en las cosas cuando pasan, y imagina lo que quieres que pase. Dibuja en tu propio lienzo lo que una vez deseaste y haz magia. Haz que eso suceda ante tus ojos.

Por que tú eres dueño de tí mismo. No serás capaz de dibujar el paraíso de nadie, y menos quedarte a disfrutar de él. Sólo tendrás tiempo en esta vida de disfrutar el tuyo. Por que tú paraíso, puede llegar a ser el de los demás; no al revés.

**

El viaje en coche fue extremadamente callado, por no decir que no podíamos casi respirar.

Ninguno se atrevía a decir ni una sola palabra, por lo cuál, yo diría mucho menos.

Sonreí al ver la sonrisa de Justin cuando llegamos a nuestro hogar. Seguramente, había recordado todo lo que una vez habíamos vivido en aquella gran cabaña. Las fiestas, las guerras de globos, los días de playas, las fiestas pijamas, los besos, las noches en vela, las bromas. Todo.

Ese era mi paraíso, y lo compartía con él, por más que simulara perderlo para siempre; lo había perdido en mi vida, y eso, sí era cierto.

Habíamos entrado todos a la casa, menos Justin. Seguía observando detenidamente la marea del mar, sonriente. Como si miles de recuerdos rodaran por su mente, y ninguno con ganas de marcharse de ella.

Le observaba serenamente mientras sonreía tiernamente ante la escena desde la puerta.

Se giró sobre sus pies, y clavó su mirada en mí, yo bajé la mirada, pero volvía subirla.

Y ahí estaba, inmóvil como si no tuviera pensado moverse de aquel sitio jamás.  Aquel chico me había salvado la vida de mí misma. De mis problemas. De todo mi alrededor.

Y me costaba admitir que estaba tremendamente agradecida de que hubiera volvido al mismo lugar, el mismo día de hace un año atrás, a la misma hora, delante mía, observándome a los ojos como la primera vez.

Recapacité, y volví a centrarme en aquella situación. Volví mi cuerpo, dándole la espalda, y sentandome en el mismo sofá que Greyson y Paola.

-No me digas que has visto eso. - pedí en susurros a mi amiga, rezando por que la respuesta fuera "no".

-No sólo ella. - habló Raquel.

Mierda.

Todos habían visto aquella odiosa escena. Sintiendome vulnerable, tragué saliva y a la observé. A su lado estaba Zayn asintiéndo levemente. Dirigí mi mirada a Greyson, el único que no había abierto la boca, lo cuál me extrañaba.

Éste miró hacia Paola, y ésta le dedicó una de sus típicas miradas y él aterrorizado giró su cabeza hacia otro lado.

Al parecer, seguiría sin decir ni una palabra.

Noté como Justin entraba a la casa, cerrando la puerta a su paso. Paola le fulminaba con la mirada, mientras él sólo se ponía aún más nervioso, y observé como tragaba saliva por su garganta.

Se sentó en uno de los sillones que daban frente a nosotros con una su tobillo encima de su otra rodilla y colocando sus brazos a sus costados.

La situación cada vez se ponía más incómoda.

-¿Qué tenían pensado hacer? -preguntó Greyson más tranquilo.

Paola giró su cabeza lentamente hacia él y le fulminó con la mirada.

-¿Qué? Eso no es sobre Justin ni Paula. - al decir eso automáticamente tapó su boca bruscamente y Paola golpeó ligeramene la palma de su mano con su frente indignada con la inteligencia de su novio.

Noté como Justin había posado su mirada en mí y mi nerviosismo no hizo otra cosa que alertarme para apartar la vista.

Él rascó su nuca y pasó su lengua por sus labios, mojándolos cuidadosamente.

-Había pensado en dar una vuelta fuera junto a Raquel. - habló Zayn, dando un ambiente menos incómodo.

Ella le sonrió tiernamente, mientras que él apretó más su agarre en su cintura.

-Yo también había pensado en dar una vuelta contigo. - confesó Greyson acercandose a Paola.

-Ni hablar. - negó ella.

Sabía por qué lo hacía, pero sinceramente, no quería hacerlo para dejarme a solas con Justin, pero no me importaba en lo más mínimo pasar un rato con él a que ellos no pasaran su tiempo juntos, felices. Como había querido desde el principio.

-Llevo meses sin poder verte, ¿y no quieres pasar tiempo conmigo a solas? -preguntó a solas.

-No es eso lo que quiero decir, Greyson. Creo que por ahora, me quedaré aquí.

Posé mi mano más cercana a ella, en mi regazo y llamé su atención.

-Paola, todo estará bien. Vete con Greyson y diviertete, por favor. - pedí con un tono pacifista.

Ella se negó rotundamente.

-No me iré de aquí, Paula. - insistió.

-Te prometo que todo estará bien. - ella suspiró. - ¿A caso no confías en mí?

-Tampoco he dicho eso. - dijo ella.

-Paola, sé que hablas de mí cuando no quieres dejarla sola en esta casa conmigo en ella, pero te aseguro que me ha quedado muy claro que no quiere ni que le mire a la cara. - habló la persona que más extrañaba oír su voz.  -Pásalo bien.

Paola dudó más de una vez si levantarse de su asiento o no.

-Nosotros vamos a irnos ya. - habló Zayn.

Asentí intentando provocar una sonrisa en mis labios, pero tan sólo la fingí.

Observé como Zayn recogía su chaqueta y la colocaba por encima de su hombro con su mano derecha y con la izquierda abrazaba las caderas de mi amiga. Ella nos sonrió como signo de despedida y cerraron la puerta.

Me sentía feliz por ellos, porque aunque no tuviera a mi felicidad como anteriormente la tenía, ellos se habían convertido en la mía. Todos.

Los que una vez se fueron y los que aún seguían aquí, aguantando mis errores y valorando mis aciertos, haciendome ser la chica más orgullosa del planeta.

-Paola, ¿vendrás? - si quiera me había dado cuenta de que Greyson se mantenía en pie, y había alargado su brazo, para que ella decidiera tomar su mano.

Ella me miró antes de tomar una decisión, y noté el nerviosismo en su mirada.

Le sonreí como señal de que todo estaba bien, y asentí varias veces. Ella intentó sonreír de vuelta y tomó su mano.

-Volveremos pronto.

Ella se levantó, abriendo la puerta lo más rápido que pudo.

La conocía perfectamente, sabía que intentaba huir de aquella situación lo más fácilmente que podía y dejar de sentirse culpable por dejarme a solas con mi ex-novio.

Pero no la culpaba, quería que estuviera feliz por encima de todo. Había querido

domingo, 24 de agosto de 2014

Capítulo 4: "Esto no es un adiós"


Hoy era de esos días en los que prefieres no pronunciar ni una sola palabra, procurando no herir a nadie a tu alrededor. Tan sólo pecatarte de lo que pasa, mientras guardas un cálido y reconfortante, que a la vez que dice poco, también dice bastante.

Abracé a cada una de las personas que en breves minutos cogerían un avión directo a Chicago, y les dedique unas últimas palabras antes de verles por última vez.

Helena y Tania habían tomado la dura decisión de marcharse con ellos, de compartir esos meses que tanto habían luchado por tener junto a ellos.

Aún seguia conteniendo mis lágrimas ante aquella situación.

Cada día, perdía a una de las personas más importantes de mi existencia. Y tenía la sencilla sensación de que este sólo era el comienzo, y algún acabaría sola. Completamente sola.

Raquel había la mayor parte del tiempo pidiendole a Zayn que se fuera, que siguiera cumpliendo sus sueños. Pero como anteriormente le había dicho, ese chico nunca se daba por vencido.

-Pasajeros con rumbo a Chicago embarquen por la puerta 017. Su vuelo sale en 15 minutos. -la voz de la cabina se escuchaba por todo el aeropuerto.

Era el momento de la despedida. De la dura despedida.

Todos nos dedicamos unas miradas, uno a uno, sin escaparse ni quitar a ninguno. Todos teníamos nuestro papel aquí. Aunque...

-Falta alguien. -notó Greyson. Paola volvió a pegarle una colleja a su novio como señal de que dejara de hablar y yo sonreí sin darle importancia.

En mi corazón, el seguía estando conmigo.

Todos acercamos nuestros cuerpos, aferrando nuestros brazos a nuestro alrededor. Escuché sollozos, sabía que muchos lloraban ante este acontecimiento pero no hice más que cerrar los ojos y disfrutar de el abrazo y rezando para que no fuera el último.

-Es hora de irnos. -habló Louis.

Abracé a Louis, Tania y Liam junto a Helena, quienes estaban preparados para embarcar.

Zayn se acercó a Raquel para poder abrazarla pero, ella se lo impidió.

-Te he dicho mil de veces que no me gustan las despedidas. - le recordó ella. 

-Dímelo mil y una vez más mientras me abrazas. 

Ella fue a contestarle, pero él la abrazó sin siquiera esperarlo y cuando parecía que no iba a soltarla, la miró a los ojos, posando las palmas de sus manos en sus mejillas. 

-Zayn, si vas a besarla que sea rápido, tenemos que irnos. - habló Liam. 

-Esto no es un adiós. - habló Zayn, y besó los labios de Raquel, para dar la vuelta y embarcar. 

Pero, antes de que ellos dieran un sólo paso más, pasó algo que ninguno de ellos hubiera pensado si quiera.

-¿Os váis sin despediros de mí? - su voz seguía igual que la última vez que la oí.

Todos se acercaron rápidamente a abrazar al viejo miembro de nuestra familia, abriendole las puertas. Yo aguardé en el mismo sitio, observando la escena, como me había dedicado a hacer los últimos días.

Sentí su mirada en mí, y tragué saliva, esquivando su mirada.

-¿Qué haces aquí? -preguntó Paola, la cual no me había fijado que seguía a mi lado.

Ella de algún modo me entendía. Es decir, era su mejor amigo.

-No dejaría que parte de mi familia se fuera sin antes despedirme correctamente. -se excusó.

-Pasajeros con vuelo a Chicago embarquen por la puerta 017, el vuelo está a punto de comenzar. - volvió a hablar la chica de la cabina.

-Nunca les olvidaré, ¿queda claro? Algún día nos veremos de nuevo. Esto no es un adiós. - habló Justin.

Me sorprendía que aún siguiera esa humildad que encontré en él cuando me enamoré. No había cambiado del todo, si no fuera así, no aparecería aquí a despedirse.

Pero sentía que el destino se reía de mí.

Y ese fue el momento en que todos embarcaron por la puerta ya nombrada, despidiendose con las manos por última vez, menos Zayn.

Pude divisar por un gran cristal, como estabamos haciendo todos en este momento, a los cinco chicos junto a uno de los manager, junto al avión, quienes iban a subir por las escaleras mecánicas antes de que comenzara el vuelo.

Subió Louis, seguido de Tania, y Liam, luego Helena, el manager y después creí ver a Zayn.

El avión estaba a punto de despegar, y ví como se movía lentamente.

Mientras en el avión...

Ya había subido Louis, a quien Tania acompañó, Helena acompaño a Liam sin rechistar y mi manager controlaba todos nuestros movimientos. Por último, faltaba yo por subir. 

Pero yo sabia qué tenía que hacer. El avión estaba en marcha, así que aparté mi cuerpo de él lo máximo posible corriendo marcha atrás, mientras veía la vena de mi manager a punto de explotar. Reí ante aquella acción. 

-¡Zayn sube de inmediato! ¡Tenemos una gira pendiente! - gritó él, pero su grito fue casi inaudible. 

-Os irá bien sin mí. - posé mis dos dedos en mi frente y saludé igual que lo hacian en el ejército. 

Sonreí al pensar en la forma que Raquel se tomaría al verme aún en tierra. 

Sólo esperé varios minutos a que el avión despegara y dejara ver mi rostro completo para volver a saludar hacia el visible y gran cristal que había a metros de mí. Divisé su rostro lleno de lágrimas al verme y la ví correr hacia la puerta de embarque, lo que yo también hice. 

Ví su cara emocionada por verme de nuevo, y ambos corrimos hasta chocar nuestros cuerpos fusionandolos en un abrazo. Besé su cabeza con fuerza.

-Te dije que no te librarías de mí tan fácilmente. - dije examinando su rostro y quitando las lágrimas que corrian por él. 

-Pero, ¿qué pasa con la gira? ¿Y los chicos? No pueden seguir sin ti. 

-Se las arreglarán sin mí. - sonreí. 

Ella sonrió volviendo a abrazarme, cosa que no me importaría que siguiera haciendo siempre.

Y ahí la razón para no despedirme de ella; este no era un adiós. Sabía qué tenía que hacer, ya que; este no era el final. 

Me congelé internamente al ver a Zayn reflejado frente a nosotros por medio de aquel cristal.

-Dime que no son alucinaciones mías y ves a Zayn ahí mismo. -señaló Paola a donde yo estaba mirando más de unos segundos atrás.

Asentí dandole a entender que no era ningún tipo de alusinación.

Nos acercamos a ver la escena tan tierna del "reencuentro" de aquella pareja y cuando terminaron, se acercó a nosotros.

-Te dije que no te rindieras con ella, - le observé detenidamente. - Gracias por hacerme caso.

Él simplemente me dedicó una sonrisa, formando hoyuelos en sus mejillas y achinando sus ojos, como siempre hacía.

De alguna manera, me daba orgullo ver que no se había rendido y que el amor, como había dicho antes, le había hecho plantearse cosas, como su carrera, la música, la gira; que nunca antes se había planteado.

Tan solo quedabamos 5 en esto, 6 si contabamos a Justin, quien sospechaba que no se quedaría mucho más tiempo.

 -Ahora la hora de la verdad, ¿qué haces aquí, Justin? -preguntó Paola, observandolo detenidamente.

-Vine a despedirme. - contestó.

-Ya te has despedido. - Paola posó sus ojos en mí por alguna razón y volvió a mirarle a él. - ¿Por qué no te largas ya?

-Pensaba que aún habría un puesto para mí aquí.

-Lo has perdido hace tiempo, ¿no crees? - ella se mostraba firme ante quien, ya no parecía ser su hermano.

-Intento recuperarlo. - dijo.

-No vas muy bien encaminado. -habló esta vez Greyson.

-Quieran o no, esta "familia"- hizo comillas con los dedos en el aire. -no sería lo mismo sin mi.

-Como puedes comprobar, nos las arreglamos muy bien sin tí. - dijo Paola.

Sus ojos bailaban con tristeza ante las palabras de los que creía sus amigos, hasta que posó sus ojos mieles en mí y me estremecí.

Seguramente esperaba que hablara, pero no lo haría.

Dio media vuelta sin decir ni una sola palabra más dispuesto a marcharse y posiblemente a no volver.

-Espera. - hablé. Él giró sus talones para encontrarse con mi mirada. Sus ojos estaban llenos de esperanza.- Tienes razón.

Bajé la cabeza y limité el contacto de nuestras miradas.


Capítulo 3: "Tienen que irse"


Divisé a Paola detrás mía, y la estremecí susurrando algo cerca de su oído:

-¿Cuándo piensan contarlo? -pregunté con un hilo de voz en mi garganta.

-Greyson lo hará. -hizo una pausa echándole un vistazo a su novio. - Pero no ahora.

Greyson dirigió su vista hacia su novia, haciendo una mueca con su rostro, percatándose de si le pasaba algo. Ella negó rotundamente y éste le sonrió. Ella le correspondió.

Juraba que esta pareja estaba destinada al matrimonio.

-No podemos esperar mucho tiempo. - contesté.

Ella asintió. Lo sabía perfectamente. No podrían quedarse mucho más, y entre más tiempo esperaramos, peor sería de aceptar.

-Chicos. - llamó Greyson a todos en general como siempre lo había hecho. Nosotros prestamos atención. - ¿Seguro que no queréis ir a tomar algo fuera?

En unas horas se haría de noche, y la luna caería sobre nosotros junto a su ejército de estrellas. Y lo peor de todo, es que esta sería la primera vez que saldría sin Justin.

De echo, fue su decisión. Quiso cambiar, tener el estilo de vida que, al parecer, siempre quiso. Y si me ponía a pensarlo detenidamente, ¿quien era yo para detenerle? ¿quien era para ir frente a él, después de haberme dejado claro que no me quería en su vida?

No era nadie.

Pero aún quedaba una duda en mi interior: Si tanto nos odia actualmente, si de verdad quiere dejar su pasado atrás, ¿por qué vuelve? ¿por qué vuelve al mismo lugar donde comenzó todo?

Supongo que nunca entendí la finalidad de sus acciones. Pero en el fondo de mi corazón, agradecía que se hubiera tomado la molestia en llegar aquí y verlo de nuevo.

-He cambiado de idea. - contestó Raquel. - Yo si quiero dar una vuelta.

-Quiero tomar un poco de aire .- añadió Helena.

Zayn tomaba a Raquel de la cintura, mientras ella reía ante su gesto. Y Helena recogía su pelo en una coleta, pero Liam le molestaba deshaciendosela.

-Lo que Tania quiera. - rió Louis al verla enojada. Seguramente por algo comentado anteriormente por él.

-Quiero irme. A ver si en público no haces comentarios sobre mi camisa. - reprochó Tania.

Greyson se dispuso a coger su chaqueta de cuero colocada en la mesa de la entrada, al mismo tiempo que echaba un vistazo a Paola.

-El plan está en marcha. - susurró él, moviendo sus labios suavemente con tristeza en sus ojos.

Sabía que esto no iba a ser nada fácil para él.

-No. - pidió Paola abriéndo sus ojos de par en par.

-Paola, - se acercó él a ella. La tomó de la mano y bajó su cuello hasta llegar a encontrarse con su mirada. - No puedo esperar mucho más. Ellos deben volver y ellas deben saberlo. Tienen derecho.

-También tienen derecho a ser felices más tiempo. -contestó la morena.

Ambos tenían una tremenda razón.

Por un lado, ellos debían marcharse. Debían retomar su camino. Tal vez, este no era el final. Posiblemente, este sea uno de los comienzos más duros de la historia, y , ¿quién sabe? El destino puede traernos consigo el mejor verano de la historia.

Pero por otro, merecían tiempo. Tiempo para ser felices, recordar el pasado, volverlo a vivir desde el primer día al último. Era testigo de que aquellas personas, separadas, no serían felices.

¿Que por qué? Porque eran felicidades compartidas. Ella era la felicidad de él, y él la de ella. No habría nada que ser separados. Es como si fuera una enfermedad contagiosa. Ambos eran la medicina, y separados... Separados no habría nada que intentar.

Y no quiero separarlos. Para ser sinceros, quería que fueran felices. Verlos sonreír hasta que llegue mi último día, hasta que el Sol brille por última vez, y la luz de la luna sea lo único que me acompañe a mi final.

No quería tener que ser testigos de sus lágrimas cuando el novio de mi amiga habrá su boca para comentar lo que tanto temía.

Parecía que el destino les estuviera castigado por ser felices, por sonreír.

-No tengo otra opción Paola. -suspiró él bajando su mirada. - Será antes o después.

Ella reprimió unas lágrimas que estaban a punto de salir de sus ojos, acumulandose tranquilas y serenas en ellos, y Greyson pasó ambos dedos pulgares por sus mejillas, intentando calmarla y cuando ella menos lo esperaba, acercó su rostro al suyo, uniendo sus labios.

Yo sonreí al verlos felices a ellos también. No había mejor escena que esa.

Ver a mis amigas, esas que tanto lucharon por conocer a sus ídolos, esas que tantas noches lloraban por no tenerlos al lado, que tantos días esperaron poderlos tener, al menos, un segundo a su lado; siendo felices con la persona que más aman en el mundo.

Nunca podría agradecer al destino lo suficiente. Por haber puesto a Justin en mi camino. Por haberlo cruzado frente a mí y haber tenido la oportunidad de presenciar su sonrisa desde el primer día que lo conocí, hasta el último día que creí haberlo conocido.

Pero, ahora no importabamos, ni él ni yo. Importaban ellos.

Su felicidad estaba en juego, y con unas simples palabras, su mundo acabaría hecho en pedazos.

Me incluía, ya que, en mi vida, podría decirse, que la suerte no ha ido mucho de mi parte. Jugaba con mis sentimientos, haciendome daño. Haciendo que acumulara lágrimas que aún llevo en mi pecho sin sacar. Primero, alejan de mí a Caitlin, Christian. Ryan, Chaz.

Acaban de alejar de mí a la persona que más me ha importado en mi jodida existencia.

Y ahora se van ellos, los cinco chicos que han marcado los corazones de mis hermanas.

Nuestra familia, se destruía por momentos y yo era más que testigo esta vez.

La intuición había ganado esta vez, por más que hubiera escuchado a Paola, una voz en mi interior decía; "No vuelvas", "no debes volver".

Pero a pesar de todo, creo que fue una voz más audible en mi interior la que me invitó a venir aquí. Tal vez, sea mi corazón el que había hablado esta vez.

No era el indicado para darme indicaciones en mi vida, pero era el mismo que se recomponía fuertemente cuando las lágrimas se reprimían dentro de mí.

**

El mismo parque donde tantas veces había ido junto a Justin, se mostraba frente a mí. Y con una leve sonrisa, dí gracias por estar aquí, un año después. Podiendo recordar cada momento junto a él.

-Greyson, ¿por qué nos traes aquí? - preguntó Paola entre dientes, sabiendo cómo de importante era este sitio para mí.

Intente reír ante aquel comentario, y lo hice. Como pude.

-No pasa nada, Paola. Me hizo bien volver aquí. - sonreí reprimiendo alguna que otra lágrima. Como siempre hacía.

-¿Ves, Paola? No pasa nada.- contestó Greyson abriendo sus brazos como gesto de que todo marchaba según sus planes.

Ella le pegó una sónora colleja en su cuello y le regañó.

-¿No ves que miente, idiota?

-No estoy mintiendo. - reí. - He vinido aquí para disfrutar de un futuro, no para reprimirme por un pasado.

Paola suspiró frustada mirando fulminante a Greyson.

Nos sentamos en el césped de aquel parque, en círculo como siempre soliamos hacerlo y esperé a que alguno de mis amigos hablara para entablecer una conversación.

-¿No habíamos venido a tomar algo?- preguntó Zayn.

-A tomar el aire. - corrigió Greyson.

Noté como Paola se acercaba a Greyson y le susurraba algo al oído y le susurraba algo que no alcancé a escuchar pero, pude descifrar sus palabras observando como movía sus labios.

"Si vas a decirlo, que sea rápido."

Ella dirigió su mirada a mí, y yo asentí. Ella así lo hizo.

Los demás miraban curiosos, intentando averiguar de qué trataba nuestra conversacion. Pero, algo me decía que poco lo descubrirían.

-¿Por qué nos habéis traido aquí? -preguntó Raquel temiéndose lo peor.

Greyson tragó saliva y tuvo la iniciativa de comenzar a hablar, pero le interrumpí.

-Tenemos algo que contarles. -hice una pausa para mirar a cada uno de ellos. Me miraban como si me hubiera salido una segunda cabeza, pero eso a mí me daba igual en este instante. No quería que Greyson tuviera que pagar el tener que decirles algo que destruiría sus vidas.

Él tenía a Paola. Ellos tenían a sus felicidades que en poco tiempo se irian. Yo no tenía a nadie. Ya no tenía nada que perder.

Así que le hice un gesto para avisarle de que este era mi turno, y él asintió agradeciendolo con su mirada.

-¿Qué ha pasado? - preguntó Zayn.

Ellos se miraban entre sí, intentando averiguar por qué tanto misterio.

-Hoy es de esos días, en los que deberíamos estar juntos. Felices. En los que las sonrisas y las risas sea lo único que esté permitido. Un día para recordar. Es el primer día de nuestras vacaciones. - hice una pausa y mientras al hablar, los miraba uno a uno. Sus rostros estaban pálidos, pero sabía que era lo correcto.- Y al parecer el último.

-Pero...

-Antes de que preguntéis el por qué de algo, deberéis saber qué es ese algo. - asintieron. - No estaba en mis planes decirles esto de esta manera, pero tampoco tenía pensado deciroslo. Es algo de lo que seguramente me arrepentiré, y podréis gritarme por contaros lo que estoy a punto de hacer. Pero eso no quitará que vaya a pasar. -Ellos miraban atentos, y aquí iba, lo que ellos no querían escuchar. -Tienen que irse. Han llamado varias veces para deciros que la gira comienza en breve y les necesitan.

Los ojos de muchos de ellos, ya habían cristalizado desde la primera frase, y podía ver como Zayn abrazaba a Raquel besándo su cabeza levemente, mientras que los demás aún procesaban la información que les acababa de dar.

-¿Por qué no nos lo habéis dicho? -preguntó Raquel.

Suspiré, sabiendo que esa reacción era la que tanto esperaba de ellos.

-No queríamos verlos de esta manera. Quería que este verano fuera para todos. Poder recordar lo que una vez vivimos. Pero no ha podido ser así. Pero...

-¿Cuándo debemos marcharnos? -preguntó Liam.

-Lo más antes posible. -tragué saliva y le observé.

Se puso de pie y no apartó la vista de mi.

-¿Y no pensábais en decirlo antes en vez de hacernos ilusionar con todo esto? -alzó su voz acercandose a mí.

Aquí estaba, su reacción era protestar por sus derechos.

No se lo negaba, es decir, me esperaba esa reacción, y tenía razón en cada palabra. Además, yo había querido contarlo, así la culpa la tendría yo, y no el novio de mi amiga por todo esto.

-Ella no tiene la culpa de todo esto.

Greyson se levantó de su sitio, lo que segundos después hizo Paola.

-¿La defiendes? - exclamó Liam.

-La defiendo por que es mi amiga, la mejor amiga de mi novia y se merece hasta más que tú ser feliz. Al menos ella afronta la perdida de su exnovio, la perdida de sus amigos, incluso que ustedes estén a punto de irse. ¿Y la vez gritandote? No. Pues cállate y sientate.

Liam le miraba detestado y Greyson no hacía menos.

-Liam, entiendo tu reacción, puede que más que nadie. Es decir, vas a irte, dejar todo lo que una vez fue tu pasado para olvidarlo y pasar a lo que el destino tiene preparado para ti. - me acerqué a él. Todos se levantaron observandome. Muchos con lágrimas creadas por lo que yo había tenido el valor de decir. -Pero, ¿quién sabe si el destino tiene preparado algo mejor para tí a la vuelta de la esquina? ¿Y si tu destino es seguir tu camino y encontrar la verdadera felicidad? No digo que esta no sea tu felicidad, -nos señale a todos los presentes.- Pero posiblemente para tí seamos una felicidad temporal; personas que entraron en tu vida para hacerte feliz un cierto tiempo. Y Liam, - posé mi mano en su hombro. -Te deseo toda la suerte del mundo para encontrarla.

Escondió una de las lágrimas que estaban a punto de salir por sus ojos y se dió media vuelta.

-Louis, -me acerqué a él y le tomé del hombro al igual que había hecho con Liam. Él intentó sonreír. - ¿Sabes? La primera vez que te conocí, supe que serías como el capitán del barco. El que dirige el rumbo y mientras, hace que la tripulación saque las mejores de sus sonrisas. Siempre pude contar contigo para echar unas risas sin miedo a nada, y sé que siempre podré contar contigo para cualquier cosa, por que por encima de todo, sé que ese Louis, el verdadero Louis que conocí y que todos conocimos, estará ahí dentro por mucho que las lágrimas lo tapen. Así que, tal vez, esta no será la última vez que te vea sonreír. - le guiñé un ojo mientras fingía una sonrisa.

-Y Zayn, - le sonreí a lo que él no respondió, pero no le puse atención. Entendía que no fuera capaz de hacerlo. Tal vez, en otra ocasión. - Nunca las cosas son como uno desea, posiblemente, nunca lo son. Pero, desde el primer momento en que te ví, supe que eras una persona fuerte. Por que a pesar de esto, aprendes a vivir con lo que la vida te da. Si soy sincera, aprendí eso de tí. Y te doy gracias, por que la chica a la que abrazas es feliz gracias a tí. Y no creo que este sea el final para vosotros dos. ¿Quién sabe? Tal vez, vuestro destino siempre fue estar juntos. - él, al fin, sonrió. - Te conozco, y desde el momento en que te conocí, supe que no te rendías fácilmente con nada, así que, por favor, nunca te rindas con ella.

Asintió, y al ver a Raquel llorar, le guiñé un ojo para luego darme la vuelta y dirigirme a mi sitio anterior. Me dio tiempo a observar como cada uno abrazaba a su felicidad.

Tal vez, no fue el mejor momento para contarlo, pero si algo era cierto, es que las cosas acabarían poniendose en su lugar.

Los observé a cada uno y sonreí calidamente.

-La próxima vez que tengamos que contar algo así, te lo diremos a tí primero. - rió Greyson en voz baja, pero no lo suficiente como para que fuera capaz de escucharlo.

-Creo que no habrá próxima vez. - le sonreí y miré hacia Paola quien también lo hizo.

Dirigí mi mirada hacia Greyson y Paola.

-Sé que ellos tendrán que irse, pero al menos, tengo a la mejor persona de este planeta para ayudarme a sonreír cada día a partir de este momento. - susurró Greyson en su oído, haciendo que Paola se estremeciera, sintiendo su tacto en su cintura. 

-No quiero que se vayan. Mi idea desde este principio fue llegar aquí y ser como siempre hemos sido. Una familia. Volver a vernos las caras, disfrutar, pero juntos. Recordar el pasado que una vez vivimos. -pronunció la chica morena, que me gustaba etiquetar como mejor amiga. 

-Sabías que nada volvería a ser como antes. - Greyson besó la mejilla de Paola. -Pero te doy las gracias por que llegaste a mi vida, y al irte, me dí cuenta de que no puedo vivir sin ti en ella. 

Paola giró su cuerpo para quedar cara a cara, y el sentimiento de besarse los labios, fue mutuo. Ambos eran una de las parejas más fuertes que había visto, superaban cada bache juntos y sabía que nadie les haría cambiar de táctica. Ambos sonrieron y separaron sus labios. 

Luego posé mi mirada en Louis y Tania.

-Prométeme que nunca me olvidarás. - pidió Louis.

-Eres el amor de mi vida, ¿cómo iba a olvidarte? - respondió Tania apretándo la mano se aferraba a su cintura.

-Aunque me vaya, quiero que sepas que tú viajarás en mi corazón hasta el último de mis latidos, por que tú lo robaste. Es tuyo. 

Tania no pudo contener las lágrimas ante aquellas palabras y comenzó a sollozar. Louis la abrazó mas fuerte acariciando sus frías manos con serenidad. 

Otra pareja fuerte y firme ante todo, destinada a ser feliz. Pero, que el destino decidió separar. 

Muchos nos quejamos de no tener la pareja que siempre deseamos tener. Esa pareja de cuento de hadas que reclamamos y que decimos que nunca será real ni se manifestará en nuestra vida, pero que cuando la encuentras, no se puede quedar contigo hasta el fin de tus días.

Pero, si es tu pareja perfecta, ¿por qué no ser con ella con la que pasar el resto de tus días? 

Supongo que nunca lo sabré, ni yo ni ellos. 

Mi mirada viajó hacia el rostro de Liam y Helena.

-No puedo creerme que tengas que irte. - susurró ella. 

Estaban frente junto a frente, presionando una con la otra y cogidos de la mano, se miraban.

-Si fuera por mí, me quedaría aquí, para siempre. -prometió. Pero ambos sabían que no sería posible.

-Quiero ir contigo. 

-¿Estás loca? No dejaré que dejes a tus amigas y todo esto. Ya es bastante difícil que lo deje yo, no quiero ser un motivo para que dejes lo que más quieres. 

-Tú eres lo que más quiero. Es mi decisión, acéptala. Iré contigo. 

Él sonrió, dandole la sonrisa más sincera que nadie jamás podría darle y la abrazó. 

Así era el amor; puro. 

Capaz de hacerte dudar y plantearte cosas que jamás habías pensado hacer. Tan real que jurarías estar soñando. Y posiblemente lo estés, pero aunque despiertes, el amor que sentías, lo seguirás sintiendo siempre. El amor es un sueño, del que muchos no quisieran despertar, por el olvido, por el rechazo... 

El amor es complicado. 

Y por último, giré mi cuello para poder divisar a Zayn y Raquel.

-Sólo te pido una cosa. - habló ella con un hilo en su voz. - Si tienes que irte, que sea rápido. Sin despedidas. 

Él hizo un giro con su muñeca, haciendo que mágicamente ella diera la vuelta, quedandose frente a él.

-¿De verdad crees que te librarás de mí tan fácilmente? -él sonrió cálidamente. 

Ella enarcó una de sus cejas.

-Tienes que irte. - repitió. 

-No me iré. - habló él. Presionó las manos de ella manos en su pecho y prosigió, esperando que ella dejara de interrumpirle. - Sólo hay una oportunidad en la vida para conocer al amor de tu vida. No pienso desperdiciarla yendo a una de las cientos de giras que puedo conseguir. Porque el amor de tu vida sólo aparece una vez, y no me moveré a menos que tú lo quieras. 

-No quiero que te vayas, pero.. - suspiró. -No quiero que dejes de cantar, de hacer giras, de ver a tus fans, conocerlas, por mi. De ninguna manera te dejaré quedarte aquí sabiendo que ellas estarán mal.

-Cantar, conocer a mis fans, son cosas que haré siempre, y tengo oportunidad de hacerlas a tu lado. Es lo que verdaderamente quiero, y no vas a hacerme cambiar de opinión. 

Zayn se acercó a Raquel, intentando juntas sus labios, pero ella le paró. 

- Vete, y hazlo antes de que cambie de idea. - pidió ella observando los ojos de su chico. 

Él negó rotundamente ante aquella idea.

-Tengo algo que me ata a tí, y por más que me prohibas quedarme, ese algo seguirá siendo la razón por la que me quedaré aquí. Tú. 

Y ese fue, el momento en el que consiguió chocar sus labios en un apasionado beso sin que ella si quiera lo predijiera.

Pero yo sí que predecía algo, que, por mucho que aquellas personas intentaran separarse de el motivo de su felicidad, nunca lo lograrían. 

Al final del día, te das cuenta de que las únicas personas que merecen la pena son las que una vez fueron el motivo de tu sonrisa, y que las que deben marcharse, son las que una vez fueron la razón de tus lágrimas.

Pero, ¿qué hacer cuando la persona que más amas a sido la razón de ambas cosas?

Posiblemente, nunca tendré las respuestas a tales preguntas, pero sabía que esto no era el final de este libro. Era otro capítulo diferente a los demás, que hoy acababa.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Capítulo 2: "Nada será como antes."


Sentí como unas frías manos rozaban mi hombro suavemente. Me recordó a cuando Justin lo hacía, cuando se acercaba a mí por detrás y sentía su respiración en mi cuello. Posaba sus manos en mi cintura y sabía perfectamente que estaba sonriendo, siempre lo estaba.

Me giré para ver quien era. Mi sonrisa cambió para soltar una gran carcajada. Greyson caía por las escaleras mientras Paola las bajaba rápidamente para alcanzarle, pero le fue imposible, él ya estaba en el piso.

-Greyson, ¿estas bien?- pregunté acercándome a él preocupada. Mis rodillas chocaron el suelo, posando la palma de mi mano derecha en su pecho, concretamente donde se encontraba el corazón.
-Se supone que eso debería preguntarlo yo.- se hizo la ofendida.- Greyson, ¿estas bien?-me imitó ella.
-Greyson.
-Greyson.
-¿Greyson?
-¡Greyson!¡No voy a perderte otra vez, así que abre los ojos de una vez o si no veras como si que no podrás abrirlos en toda tu larga vida!-gritó Paola.

De repente, sin ninguna de las dos esperarlo, abrió ambos ojos, y todo el aire que ni siquiera sabía que aguantaba, salió de mi boca.

-Me encanta que guardes tu bonita personalidad incluso cuando me hubiera podido matar cayendo por las escaleras. -se quejó el recién vuelto a la vida.

Ella le sonrió como respuesta, mientras él la miró fulminante. Pero entonces ella, le imitó, haciendo que Greyson pudiera tener un gran trauma para toda su vida.

Las miradas asesinas de Paola, eran sin duda, las mejores.

-Y en cuanto a tí -se dirigió a mí el novio de mi mejor amiga.- Te seguiré viendo en mis pesadillas el resto de mi larga vida.

Éste se levantó de su sitio.

Si creía que no recibiría ninguna reprimenda de parte de su novia por lo que había dicho de mi, estaba tan equivocado.

-Greyson.

Y ahí venía.

Él se giró con una sonrisa en el rostro.

-Tenemos que hablar.

Y la anteriormente dicha, desapareció. Tragó saliva y asintió.

Paola se levantó del suelo, dirigiendose a él con pasos cortos pero que emitían el mismo ruido que en una película de miedo. Seamos sinceros, hasta yo tenía miedo; y la charla era para él.

-Con que ves a Paula en sueños, ¿no?- deje de oír la voz amenazante de mi amiga, cuando su novio cerró la puerta principal dejándoles la privacidad que ellos necesitaban pero que yo no quería que tuvieran.

¡Quería escucharlo todo!

Sólo escuchaba gritos que parecían ser susurros por parte de ambos que me hacían querer correr hasta la puerta y pegar la oreja en ésta.

Pero no era esa clase de amiga, ¿o sí?

No, Paula Jones. Tú no eres así.

"Pero porque escuche un pedazo de la conversación, no pasará nada, ¿verdad?" pensé.

Intentaba que la Paula Jones culpable dejara de habitar en mí por unos minutos para dar paso a el deseo de querer escuchar de lo que hablaban fuera.

Entonces, me decidí.

Caminé hasta la nombrada puerta, y coloqué mi cabeza en ésta. No podía escuchar mucho más que antes, pero me bastaba ese poco de sensibilidad auditiva para escuchar lo que necesitaba.


"-Paola, no podemos esconder esto más. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a mentirle a toda la gente que queremos toda la vida? 

Podía distinguir su voz grave y a la vez ronca, esa voz solo podía ser de una persona. Greyson. 

-Lo sé, pero esto empeorará las cosas, Greyson. No puedo contarles algo a ellos sabiendo que acabamos de volver como antes. Volvemos a estar juntos. Cada uno tiene el motivo de su felicidad. 

No sabía de qué estaban hablando. Sinceramente, no tenía ni idea. 

-No todos y lo sabes.

Muy sútil, Greyson. Hablaba de mí. 

Hacía tiempo que no tenía a mi felicidad a mi lado, y hace poco, descubrí que mi felicidad no sería para siempre, que podía a llegar a hacerme tanto daño como la tristeza en mis peores momentos.

-También lo sé, Greyson. Pero qué pretendes, ¿que les suelte a todos los que están ahí dentro que todo va a volver a ser como un día atrás? ¿Que todo volverá a romperse en piezas de rompecabezas? - hizo una pausa seguramente para aspirar el aire que necesitaban sus pulmones.-Yo no soy capaz de hacerlo, hazlo tú si tan seguro estás.

-¿Estás segura? 

-Sí. - y cuando creí que había acabado la conversación y me disponía a quitar mi oreja de la puerta, habló de nuevo.- Pero no ahora. Son felices, están empezando a recobrar los sentimientos que hace tiempo experimentaron juntos. 

-No podemos esperar a que dejen de ser felices, Paola. Puede que sí sea demasiado temprano, pero nunca será el momento indicado para contar esto. 

Esperé la respuesta de Paola, pero noté como el pomo de la puerta giraba, haciendo que la puerta donde me apoyaba se abriera y mi impulso me hizo correr hasta el sofá y tirarme en él intentando actuar normal.

No sabía de qué habían estado hablando. Puede que varias ideas pasaran por mi cabeza, pero no parecía ser ninguna la correcta. Lo único que parecía ser cierto, es que nos ocultaban algo. A todos. 

No contaba con ello.

Simplemente, creía que hasta ahora, todo iba bien hasta ahora. Es decir, Paola tenía a Greyson, Raquel a Zayn, Liam a Helena, Tania a Louis, y yo bueno...

Yo los tenía a ellos. Y eso era más de lo que podía pedir cualquier persona.

-Chicos. 

Intrigada por lo siguiente que diría el novio de mi amiga, me incorporé.

-¿Queréis salir a dar una vuelta?

¿En serio? ¿Era todo lo que tenía que decir? 

Arrugé mis cejas, un tando frustada por lo que ellos sabían de nosotros pero no se atrevían a contarnos. 

-¿No tienes nada más que comentarnos, Greyson? 

Él movió su mirada, clavandola en la mía. 

Tragando saliva, demostrandome que estaba nervioso.

-No sé de qué hablas. 

-Sabes perfectamente de lo que hablo.

-Greyson no tiene nada que deciros ahora.- intevino Paola mostrandole una mueca al ya nombrado.

-¿Podríamos hablar un momentito a fuera? - fingí una sonrisa y me acompañé a mí misma hacia la puerta. Paola se dirigió a mí sin muchos ánimos, y Greyson nos siguió.

-Greyson, vete.

-Pero...

-Esto no va contigo. -cerré la puerta sin vocalizar una palabra más hacia él, y me fijé en Paola.

-¿Me dirás qué es lo que estaban cuchicheando allí a fuera?- aunque supiera la respuesta, quería saber el nivel de sinceridad que tenía conmigo.

-No puedo hacerlo.

Nivel 0.

-¿Y si te digo que sé de lo que hablaban?

-¿Qué? No me puedo creer que hayas escuchado de lo que hablabamos Greyson y yo. 

-Y yo tampoco puedo creer que me ocultes un secreto. ¡Somos amigas!

-Es que no puedo contartelo. 

-No es justo. Sabéis que no lo es, pero igualmente nos ocultáis algo tan importante.

-Por eso lo hacemos, porque es demasiado importante. Tanto, que podría hacernos mal. A todos.

-Paola, soy tu amiga. Sabes perfectamente que puedes contarme cualquier cosa.

-Lo sé, Paula.

-Sólo te lo recuerdo. Porque al parecer, lo has olvidado. 

Ella suspiró, observando cabizbaja.

-Que no pueda contarte esto, no significa que no confie en tí. 

-Te estás contradiciendo a tí misma. 

Me dirigi a abrir la puerta y a entrar de nuevo en mi casa, pero mi amiga tomó mi muñeca.

-El manager de One Direction me llamó, me dijo que al tener sus teléfonos apagados no tuvo otra opción que llamar a la persona más próxima a ellos..

-¿Qué te dijo? - la interrumpí.

Bajó la cabeza, con una sonrisa rota en sus labios.

Me imaginaba lo que vendría después, pero lo aguantaría.

-Deben marcharse. - hizo una pausa. -Los esperan en Chicago. Tienen que preparar otra gira.

-Pero, si acabaron una gira hace unas semanas. 

-Eso es lo que le he dicho al mánager. Los quiere lo antes posible allí. 

-Pero...

-Querías saberlo. Te dije que no era agradable de oír. 

Asentí, mordiendo mi labio para intentar no romper en llanto. 

 Tanto tiempo queriendo volver a juntarnos, tanto tiempo intentando volver a ser los mismos que éramos antes, y ahora, tenían que volver a irse.

¿Qué se supone que debería decirle a Raquel? ¿A Helena? ¿Y a Tania?

¿Cómo se supone que debería actuar delante de ellas? 

Ahora que Justin se había ido, que parecía no tener ninguna intensión de volver a vernos, ellos también se marcharían, y la familia se rompería poco a poco, hasta no quedar nadie. 

Al menos, esa era mi perspectiva de este verano.

-Sabía que no deberíamos de haber venido. 

Abrí la puerta de nuestra casa, y pude fijarme en los rostros felices de mis amigas, y sus novios. Era tanta la felicidad que desprendían, sus sonrisas eran sinceras, sin parar de reír, al igual que sus almas gemelas. 

Todo era tan difícil de ver.

En parte, era lo que más quería en el mundo, verlos así, de nuevo.

Pero sabía que esto duraría tanto como las veces que hablé con Justin en estos 9 meses. Ni un segundo.

En algún momento, esas sonrisas se borrarían con que solo una frase saliera de mis labios.

Pero no sería yo quien lo dijera.