domingo, 31 de agosto de 2014

Capítulo 5: "Una promesa, es una promesa".


Sabía que me arrepentiría que de aquellas palabras salieran de mi boca, pero igualmente hoy correría el riesgo y dejaría el orgullo de lado, porque para mí era más importante él que mil palabras avergonzantes que pudieran destruirme en cuanto las dijera.

Así que en ese momento, el orgullo vino a mí hasta que intenté apartarlo de mí.

-Paula. -me llamó Paola con los ojos abiertos como platos. - ¿Estás segura de esto?

La observé detenidamente, teniendo en mente todo lo que nos había dicho atrás, ella no estaba convencida de que su medio hermano, medio enemigo volviera a entrar en nuestra pequeña aunque luchadora familia.

Después le observé a él, quien esperaba una respuesta por mi parte fijandose en cada fracción de mi rostro.

-Que vuelvas a nuestra familia no significa que volvamos juntos.

Esa frase acababa de pesar en mí, tanto como seguramente pesó para él. No había sido consciente de lo que decía hasta que mi boca se abrió sola moviendo los labios pronunciando aquellas dolorosas palabras. ¿O tal vez si lo era?

- Lo suponía. - susurró cabizbaja, pensando que tal vez no lo escucharía.

Pero sí lo hice.

Divisé a Paola, quien observaba la escena atenta. Se dió cuenta de que la miraba, y entonces, me dedicó una sonrisa reconfortante, expresándome sin palabras que estaba haciendo lo correcto.

Sabía que estaba haciéndolo, pero en el fondo de mi corazón, no era lo que yo quería.

En el fondo de mi corazón, había una voz que quería que me abalanzara a sus brazos, que examinara cada parte de sus labios como no había hecho en años. Eliminando ese sentimiento extraño de mi alma, sintiendome libre. Volviendo a poder sonreírle sin sentirme miserable.  Volviendo a poder estar a su lado, queriendole comerle la cara a besos sin sentirme la persona más estúpida de todas por seguir sintiendo algo por la persona que me rompió el corazón en miles de piezas a la misma vez que lo recompone en una sola.

-No entiendo nada. -habló Greyson arrugando su frente como signo de que no comprendía aquella escena.

Paola, colocada a su lado, dirigió su codo hacia una de las costillas de su novio, y la golpeó con fuerza sin remordimientos.

Éste se quejó emitiendo un sónoro grito que ya familiarizaba con los suyos y ella le echó una de sus miradas asesinas.

Esta pareja era irompible, por más que las demás personas quisieran negarlo.

-No intentes cabrearme más de lo que lo haces. - habló su novia en susurros, amenazadoramente.

-Justin, amigo. ¿Quieres ir a casa? -preguntó Greyson acercandose a Justin de una manera amigable, pasando su brazo por su hombro.

Justin dirigió su mirada a mi, yo simplemente tragué saliva. Y aún sabiendo que mis ojos estaban cristalizados, a punto de romper a llorar, recordé la promesa que me había echo a mí misma.

"No vuelvas a llorar. Mantén la cabeza bien alta, camina hacia a delante. Sonríe. Nunca vuelvas la vista atrás, y sobre todo, vive el presente como el pasado que nunca tuviste. Los recuerdos son eso, recuerdos. Pero puedes hacer que esas ganas a llorar desaparezcan. Tan sólo cuenta, 1 .. 2 .. 3. Respira hondo. Y ahora, estarás lista. Sonríe. Es todo lo que ellos quieren ver. Que estás bien."

Recordé mi promesa, la manera en la que decidí cumplirla, y la cantidad de veces que quise romperla, pero más de una vez me demostré a mí misma que podía ser más fuerte que esto y aguantar hasta el último de mis días.

Por que una promesa, es una promesa.

Zayn agarraba a Raquel por la cintura, aferrándola a él como si no hubiera mañana. Y Greyson hablaba con Justin, como si no se hubieran visto desde hace años. Tan sólo, algo parecido.

Me dispuse a camirar, y Paola me acompañó, paso a paso.

Más de una vez pensé en correr al baño, y no precisamente por lo que la gente generalmente se dirigía a él. Más de una vez pensé en romper la promesa, pero conté hasta tres, respiré y esperé a que pasaran esas ganas de tirarlo todo por la borda, de cerrarme en mi propia habitación y no salir hasta la tercera luna llena del año.

-Has hecho bien. - habló mi amiga.

-¿Tú crees? - pregunté sin creer que fuera cierto.

Sinceramente, sabía, por alguna extraña razón, que me arrepentería de haberle dicho aquellas palabras a quien una vez, fue el amor de mi vida.

Y aunque las cosas hubieran cambiado, eso no había cambiado ni nada por el estilo.

-Le has dejado en claro que no querías nada con él después de todo lo que te ha echo sufrir. Creéme, yo no lo hubiera echo mejor. - aclaró.

-Creo que lo he perdido, Paola. - un hilo se posaba en mi garganta, impidiendome hablar.

-¿Qué?

-Que lo he perdido. - repetí un poco más alto esperando que ninguno me escuchara, tan sólo ella.

Ella suspiró lentamente, bajando la cabeza y volviendo su vista a mí. Luego, negó con su cabeza riéndose irónicamente.

-No, Paula. Es él el que te ha perdido a tí.

Y por más que me costara admitirlo; era cierto.

Era él quien me había perdido a mí.

Pero por encima de todo, no creía en eso de perder ni ganar a nadie. Ninguna persona era propiedad de otra, así que no podemos simular perderla ni ganarla, porque si se queda a nuestro lado, tan sólo significa que le importas. Pero nunca ha sido propiedad tuya.

Tú eres tu propia propiedad. Te gobiernas a tí mismo y eres el responsable de lo que haces con tu vida. Si te caes, puedes elegir entre levantarte o quedarte tirado en el suelo; pero no esperes que nadie te levante. Porque nadie estará ahí después de la tormenta. Absolutamente nadie. Tan sólo tú y tus ganas a darte por vencido.

Nadie se quedará ahí para luchar contra la lluvia, ni te ayudará a sobrellevarla. Eres tú el único que puede aprender a bailar bajo las gotas de agua, saltar sobre los charcos y después de todo, hacer que brille el sol.

Pero sólo si confías en tí y en que podrás seguir adelante, podrás hacer que tu horrorosa vida se convierta en la que siempre soñaste. Deja de creer en las cosas cuando pasan, y imagina lo que quieres que pase. Dibuja en tu propio lienzo lo que una vez deseaste y haz magia. Haz que eso suceda ante tus ojos.

Por que tú eres dueño de tí mismo. No serás capaz de dibujar el paraíso de nadie, y menos quedarte a disfrutar de él. Sólo tendrás tiempo en esta vida de disfrutar el tuyo. Por que tú paraíso, puede llegar a ser el de los demás; no al revés.

**

El viaje en coche fue extremadamente callado, por no decir que no podíamos casi respirar.

Ninguno se atrevía a decir ni una sola palabra, por lo cuál, yo diría mucho menos.

Sonreí al ver la sonrisa de Justin cuando llegamos a nuestro hogar. Seguramente, había recordado todo lo que una vez habíamos vivido en aquella gran cabaña. Las fiestas, las guerras de globos, los días de playas, las fiestas pijamas, los besos, las noches en vela, las bromas. Todo.

Ese era mi paraíso, y lo compartía con él, por más que simulara perderlo para siempre; lo había perdido en mi vida, y eso, sí era cierto.

Habíamos entrado todos a la casa, menos Justin. Seguía observando detenidamente la marea del mar, sonriente. Como si miles de recuerdos rodaran por su mente, y ninguno con ganas de marcharse de ella.

Le observaba serenamente mientras sonreía tiernamente ante la escena desde la puerta.

Se giró sobre sus pies, y clavó su mirada en mí, yo bajé la mirada, pero volvía subirla.

Y ahí estaba, inmóvil como si no tuviera pensado moverse de aquel sitio jamás.  Aquel chico me había salvado la vida de mí misma. De mis problemas. De todo mi alrededor.

Y me costaba admitir que estaba tremendamente agradecida de que hubiera volvido al mismo lugar, el mismo día de hace un año atrás, a la misma hora, delante mía, observándome a los ojos como la primera vez.

Recapacité, y volví a centrarme en aquella situación. Volví mi cuerpo, dándole la espalda, y sentandome en el mismo sofá que Greyson y Paola.

-No me digas que has visto eso. - pedí en susurros a mi amiga, rezando por que la respuesta fuera "no".

-No sólo ella. - habló Raquel.

Mierda.

Todos habían visto aquella odiosa escena. Sintiendome vulnerable, tragué saliva y a la observé. A su lado estaba Zayn asintiéndo levemente. Dirigí mi mirada a Greyson, el único que no había abierto la boca, lo cuál me extrañaba.

Éste miró hacia Paola, y ésta le dedicó una de sus típicas miradas y él aterrorizado giró su cabeza hacia otro lado.

Al parecer, seguiría sin decir ni una palabra.

Noté como Justin entraba a la casa, cerrando la puerta a su paso. Paola le fulminaba con la mirada, mientras él sólo se ponía aún más nervioso, y observé como tragaba saliva por su garganta.

Se sentó en uno de los sillones que daban frente a nosotros con una su tobillo encima de su otra rodilla y colocando sus brazos a sus costados.

La situación cada vez se ponía más incómoda.

-¿Qué tenían pensado hacer? -preguntó Greyson más tranquilo.

Paola giró su cabeza lentamente hacia él y le fulminó con la mirada.

-¿Qué? Eso no es sobre Justin ni Paula. - al decir eso automáticamente tapó su boca bruscamente y Paola golpeó ligeramene la palma de su mano con su frente indignada con la inteligencia de su novio.

Noté como Justin había posado su mirada en mí y mi nerviosismo no hizo otra cosa que alertarme para apartar la vista.

Él rascó su nuca y pasó su lengua por sus labios, mojándolos cuidadosamente.

-Había pensado en dar una vuelta fuera junto a Raquel. - habló Zayn, dando un ambiente menos incómodo.

Ella le sonrió tiernamente, mientras que él apretó más su agarre en su cintura.

-Yo también había pensado en dar una vuelta contigo. - confesó Greyson acercandose a Paola.

-Ni hablar. - negó ella.

Sabía por qué lo hacía, pero sinceramente, no quería hacerlo para dejarme a solas con Justin, pero no me importaba en lo más mínimo pasar un rato con él a que ellos no pasaran su tiempo juntos, felices. Como había querido desde el principio.

-Llevo meses sin poder verte, ¿y no quieres pasar tiempo conmigo a solas? -preguntó a solas.

-No es eso lo que quiero decir, Greyson. Creo que por ahora, me quedaré aquí.

Posé mi mano más cercana a ella, en mi regazo y llamé su atención.

-Paola, todo estará bien. Vete con Greyson y diviertete, por favor. - pedí con un tono pacifista.

Ella se negó rotundamente.

-No me iré de aquí, Paula. - insistió.

-Te prometo que todo estará bien. - ella suspiró. - ¿A caso no confías en mí?

-Tampoco he dicho eso. - dijo ella.

-Paola, sé que hablas de mí cuando no quieres dejarla sola en esta casa conmigo en ella, pero te aseguro que me ha quedado muy claro que no quiere ni que le mire a la cara. - habló la persona que más extrañaba oír su voz.  -Pásalo bien.

Paola dudó más de una vez si levantarse de su asiento o no.

-Nosotros vamos a irnos ya. - habló Zayn.

Asentí intentando provocar una sonrisa en mis labios, pero tan sólo la fingí.

Observé como Zayn recogía su chaqueta y la colocaba por encima de su hombro con su mano derecha y con la izquierda abrazaba las caderas de mi amiga. Ella nos sonrió como signo de despedida y cerraron la puerta.

Me sentía feliz por ellos, porque aunque no tuviera a mi felicidad como anteriormente la tenía, ellos se habían convertido en la mía. Todos.

Los que una vez se fueron y los que aún seguían aquí, aguantando mis errores y valorando mis aciertos, haciendome ser la chica más orgullosa del planeta.

-Paola, ¿vendrás? - si quiera me había dado cuenta de que Greyson se mantenía en pie, y había alargado su brazo, para que ella decidiera tomar su mano.

Ella me miró antes de tomar una decisión, y noté el nerviosismo en su mirada.

Le sonreí como señal de que todo estaba bien, y asentí varias veces. Ella intentó sonreír de vuelta y tomó su mano.

-Volveremos pronto.

Ella se levantó, abriendo la puerta lo más rápido que pudo.

La conocía perfectamente, sabía que intentaba huir de aquella situación lo más fácilmente que podía y dejar de sentirse culpable por dejarme a solas con mi ex-novio.

Pero no la culpaba, quería que estuviera feliz por encima de todo. Había querido

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