Sé que habrá muchos momentos en los que te vendrás abajo, en los que no querrás levantarte y volver a intentar.Momentos en los que te asustará la realidad.Pero no puedes sentarte, llorar y esperar que el milagro llegue.Levántate y lucha por él.Nunca digas nunca.
domingo, 24 de agosto de 2014
Capítulo 4: "Esto no es un adiós"
Hoy era de esos días en los que prefieres no pronunciar ni una sola palabra, procurando no herir a nadie a tu alrededor. Tan sólo pecatarte de lo que pasa, mientras guardas un cálido y reconfortante, que a la vez que dice poco, también dice bastante.
Abracé a cada una de las personas que en breves minutos cogerían un avión directo a Chicago, y les dedique unas últimas palabras antes de verles por última vez.
Helena y Tania habían tomado la dura decisión de marcharse con ellos, de compartir esos meses que tanto habían luchado por tener junto a ellos.
Aún seguia conteniendo mis lágrimas ante aquella situación.
Cada día, perdía a una de las personas más importantes de mi existencia. Y tenía la sencilla sensación de que este sólo era el comienzo, y algún acabaría sola. Completamente sola.
Raquel había la mayor parte del tiempo pidiendole a Zayn que se fuera, que siguiera cumpliendo sus sueños. Pero como anteriormente le había dicho, ese chico nunca se daba por vencido.
-Pasajeros con rumbo a Chicago embarquen por la puerta 017. Su vuelo sale en 15 minutos. -la voz de la cabina se escuchaba por todo el aeropuerto.
Era el momento de la despedida. De la dura despedida.
Todos nos dedicamos unas miradas, uno a uno, sin escaparse ni quitar a ninguno. Todos teníamos nuestro papel aquí. Aunque...
-Falta alguien. -notó Greyson. Paola volvió a pegarle una colleja a su novio como señal de que dejara de hablar y yo sonreí sin darle importancia.
En mi corazón, el seguía estando conmigo.
Todos acercamos nuestros cuerpos, aferrando nuestros brazos a nuestro alrededor. Escuché sollozos, sabía que muchos lloraban ante este acontecimiento pero no hice más que cerrar los ojos y disfrutar de el abrazo y rezando para que no fuera el último.
-Es hora de irnos. -habló Louis.
Abracé a Louis, Tania y Liam junto a Helena, quienes estaban preparados para embarcar.
Zayn se acercó a Raquel para poder abrazarla pero, ella se lo impidió.
-Te he dicho mil de veces que no me gustan las despedidas. - le recordó ella.
-Dímelo mil y una vez más mientras me abrazas.
Ella fue a contestarle, pero él la abrazó sin siquiera esperarlo y cuando parecía que no iba a soltarla, la miró a los ojos, posando las palmas de sus manos en sus mejillas.
-Zayn, si vas a besarla que sea rápido, tenemos que irnos. - habló Liam.
-Esto no es un adiós. - habló Zayn, y besó los labios de Raquel, para dar la vuelta y embarcar.
Pero, antes de que ellos dieran un sólo paso más, pasó algo que ninguno de ellos hubiera pensado si quiera.
-¿Os váis sin despediros de mí? - su voz seguía igual que la última vez que la oí.
Todos se acercaron rápidamente a abrazar al viejo miembro de nuestra familia, abriendole las puertas. Yo aguardé en el mismo sitio, observando la escena, como me había dedicado a hacer los últimos días.
Sentí su mirada en mí, y tragué saliva, esquivando su mirada.
-¿Qué haces aquí? -preguntó Paola, la cual no me había fijado que seguía a mi lado.
Ella de algún modo me entendía. Es decir, era su mejor amigo.
-No dejaría que parte de mi familia se fuera sin antes despedirme correctamente. -se excusó.
-Pasajeros con vuelo a Chicago embarquen por la puerta 017, el vuelo está a punto de comenzar. - volvió a hablar la chica de la cabina.
-Nunca les olvidaré, ¿queda claro? Algún día nos veremos de nuevo. Esto no es un adiós. - habló Justin.
Me sorprendía que aún siguiera esa humildad que encontré en él cuando me enamoré. No había cambiado del todo, si no fuera así, no aparecería aquí a despedirse.
Pero sentía que el destino se reía de mí.
Y ese fue el momento en que todos embarcaron por la puerta ya nombrada, despidiendose con las manos por última vez, menos Zayn.
Pude divisar por un gran cristal, como estabamos haciendo todos en este momento, a los cinco chicos junto a uno de los manager, junto al avión, quienes iban a subir por las escaleras mecánicas antes de que comenzara el vuelo.
Subió Louis, seguido de Tania, y Liam, luego Helena, el manager y después creí ver a Zayn.
El avión estaba a punto de despegar, y ví como se movía lentamente.
Mientras en el avión...
Ya había subido Louis, a quien Tania acompañó, Helena acompaño a Liam sin rechistar y mi manager controlaba todos nuestros movimientos. Por último, faltaba yo por subir.
Pero yo sabia qué tenía que hacer. El avión estaba en marcha, así que aparté mi cuerpo de él lo máximo posible corriendo marcha atrás, mientras veía la vena de mi manager a punto de explotar. Reí ante aquella acción.
-¡Zayn sube de inmediato! ¡Tenemos una gira pendiente! - gritó él, pero su grito fue casi inaudible.
-Os irá bien sin mí. - posé mis dos dedos en mi frente y saludé igual que lo hacian en el ejército.
Sonreí al pensar en la forma que Raquel se tomaría al verme aún en tierra.
Sólo esperé varios minutos a que el avión despegara y dejara ver mi rostro completo para volver a saludar hacia el visible y gran cristal que había a metros de mí. Divisé su rostro lleno de lágrimas al verme y la ví correr hacia la puerta de embarque, lo que yo también hice.
Ví su cara emocionada por verme de nuevo, y ambos corrimos hasta chocar nuestros cuerpos fusionandolos en un abrazo. Besé su cabeza con fuerza.
-Te dije que no te librarías de mí tan fácilmente. - dije examinando su rostro y quitando las lágrimas que corrian por él.
-Pero, ¿qué pasa con la gira? ¿Y los chicos? No pueden seguir sin ti.
-Se las arreglarán sin mí. - sonreí.
Ella sonrió volviendo a abrazarme, cosa que no me importaría que siguiera haciendo siempre.
Y ahí la razón para no despedirme de ella; este no era un adiós. Sabía qué tenía que hacer, ya que; este no era el final.
Me congelé internamente al ver a Zayn reflejado frente a nosotros por medio de aquel cristal.
-Dime que no son alucinaciones mías y ves a Zayn ahí mismo. -señaló Paola a donde yo estaba mirando más de unos segundos atrás.
Asentí dandole a entender que no era ningún tipo de alusinación.
Nos acercamos a ver la escena tan tierna del "reencuentro" de aquella pareja y cuando terminaron, se acercó a nosotros.
-Te dije que no te rindieras con ella, - le observé detenidamente. - Gracias por hacerme caso.
Él simplemente me dedicó una sonrisa, formando hoyuelos en sus mejillas y achinando sus ojos, como siempre hacía.
De alguna manera, me daba orgullo ver que no se había rendido y que el amor, como había dicho antes, le había hecho plantearse cosas, como su carrera, la música, la gira; que nunca antes se había planteado.
Tan solo quedabamos 5 en esto, 6 si contabamos a Justin, quien sospechaba que no se quedaría mucho más tiempo.
-Ahora la hora de la verdad, ¿qué haces aquí, Justin? -preguntó Paola, observandolo detenidamente.
-Vine a despedirme. - contestó.
-Ya te has despedido. - Paola posó sus ojos en mí por alguna razón y volvió a mirarle a él. - ¿Por qué no te largas ya?
-Pensaba que aún habría un puesto para mí aquí.
-Lo has perdido hace tiempo, ¿no crees? - ella se mostraba firme ante quien, ya no parecía ser su hermano.
-Intento recuperarlo. - dijo.
-No vas muy bien encaminado. -habló esta vez Greyson.
-Quieran o no, esta "familia"- hizo comillas con los dedos en el aire. -no sería lo mismo sin mi.
-Como puedes comprobar, nos las arreglamos muy bien sin tí. - dijo Paola.
Sus ojos bailaban con tristeza ante las palabras de los que creía sus amigos, hasta que posó sus ojos mieles en mí y me estremecí.
Seguramente esperaba que hablara, pero no lo haría.
Dio media vuelta sin decir ni una sola palabra más dispuesto a marcharse y posiblemente a no volver.
-Espera. - hablé. Él giró sus talones para encontrarse con mi mirada. Sus ojos estaban llenos de esperanza.- Tienes razón.
Bajé la cabeza y limité el contacto de nuestras miradas.
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