Sé que habrá muchos momentos en los que te vendrás abajo, en los que no querrás levantarte y volver a intentar.Momentos en los que te asustará la realidad.Pero no puedes sentarte, llorar y esperar que el milagro llegue.Levántate y lucha por él.Nunca digas nunca.
domingo, 24 de agosto de 2014
Capítulo 3: "Tienen que irse"
Divisé a Paola detrás mía, y la estremecí susurrando algo cerca de su oído:
-¿Cuándo piensan contarlo? -pregunté con un hilo de voz en mi garganta.
-Greyson lo hará. -hizo una pausa echándole un vistazo a su novio. - Pero no ahora.
Greyson dirigió su vista hacia su novia, haciendo una mueca con su rostro, percatándose de si le pasaba algo. Ella negó rotundamente y éste le sonrió. Ella le correspondió.
Juraba que esta pareja estaba destinada al matrimonio.
-No podemos esperar mucho tiempo. - contesté.
Ella asintió. Lo sabía perfectamente. No podrían quedarse mucho más, y entre más tiempo esperaramos, peor sería de aceptar.
-Chicos. - llamó Greyson a todos en general como siempre lo había hecho. Nosotros prestamos atención. - ¿Seguro que no queréis ir a tomar algo fuera?
En unas horas se haría de noche, y la luna caería sobre nosotros junto a su ejército de estrellas. Y lo peor de todo, es que esta sería la primera vez que saldría sin Justin.
De echo, fue su decisión. Quiso cambiar, tener el estilo de vida que, al parecer, siempre quiso. Y si me ponía a pensarlo detenidamente, ¿quien era yo para detenerle? ¿quien era para ir frente a él, después de haberme dejado claro que no me quería en su vida?
No era nadie.
Pero aún quedaba una duda en mi interior: Si tanto nos odia actualmente, si de verdad quiere dejar su pasado atrás, ¿por qué vuelve? ¿por qué vuelve al mismo lugar donde comenzó todo?
Supongo que nunca entendí la finalidad de sus acciones. Pero en el fondo de mi corazón, agradecía que se hubiera tomado la molestia en llegar aquí y verlo de nuevo.
-He cambiado de idea. - contestó Raquel. - Yo si quiero dar una vuelta.
-Quiero tomar un poco de aire .- añadió Helena.
Zayn tomaba a Raquel de la cintura, mientras ella reía ante su gesto. Y Helena recogía su pelo en una coleta, pero Liam le molestaba deshaciendosela.
-Lo que Tania quiera. - rió Louis al verla enojada. Seguramente por algo comentado anteriormente por él.
-Quiero irme. A ver si en público no haces comentarios sobre mi camisa. - reprochó Tania.
Greyson se dispuso a coger su chaqueta de cuero colocada en la mesa de la entrada, al mismo tiempo que echaba un vistazo a Paola.
-El plan está en marcha. - susurró él, moviendo sus labios suavemente con tristeza en sus ojos.
Sabía que esto no iba a ser nada fácil para él.
-No. - pidió Paola abriéndo sus ojos de par en par.
-Paola, - se acercó él a ella. La tomó de la mano y bajó su cuello hasta llegar a encontrarse con su mirada. - No puedo esperar mucho más. Ellos deben volver y ellas deben saberlo. Tienen derecho.
-También tienen derecho a ser felices más tiempo. -contestó la morena.
Ambos tenían una tremenda razón.
Por un lado, ellos debían marcharse. Debían retomar su camino. Tal vez, este no era el final. Posiblemente, este sea uno de los comienzos más duros de la historia, y , ¿quién sabe? El destino puede traernos consigo el mejor verano de la historia.
Pero por otro, merecían tiempo. Tiempo para ser felices, recordar el pasado, volverlo a vivir desde el primer día al último. Era testigo de que aquellas personas, separadas, no serían felices.
¿Que por qué? Porque eran felicidades compartidas. Ella era la felicidad de él, y él la de ella. No habría nada que ser separados. Es como si fuera una enfermedad contagiosa. Ambos eran la medicina, y separados... Separados no habría nada que intentar.
Y no quiero separarlos. Para ser sinceros, quería que fueran felices. Verlos sonreír hasta que llegue mi último día, hasta que el Sol brille por última vez, y la luz de la luna sea lo único que me acompañe a mi final.
No quería tener que ser testigos de sus lágrimas cuando el novio de mi amiga habrá su boca para comentar lo que tanto temía.
Parecía que el destino les estuviera castigado por ser felices, por sonreír.
-No tengo otra opción Paola. -suspiró él bajando su mirada. - Será antes o después.
Ella reprimió unas lágrimas que estaban a punto de salir de sus ojos, acumulandose tranquilas y serenas en ellos, y Greyson pasó ambos dedos pulgares por sus mejillas, intentando calmarla y cuando ella menos lo esperaba, acercó su rostro al suyo, uniendo sus labios.
Yo sonreí al verlos felices a ellos también. No había mejor escena que esa.
Ver a mis amigas, esas que tanto lucharon por conocer a sus ídolos, esas que tantas noches lloraban por no tenerlos al lado, que tantos días esperaron poderlos tener, al menos, un segundo a su lado; siendo felices con la persona que más aman en el mundo.
Nunca podría agradecer al destino lo suficiente. Por haber puesto a Justin en mi camino. Por haberlo cruzado frente a mí y haber tenido la oportunidad de presenciar su sonrisa desde el primer día que lo conocí, hasta el último día que creí haberlo conocido.
Pero, ahora no importabamos, ni él ni yo. Importaban ellos.
Su felicidad estaba en juego, y con unas simples palabras, su mundo acabaría hecho en pedazos.
Me incluía, ya que, en mi vida, podría decirse, que la suerte no ha ido mucho de mi parte. Jugaba con mis sentimientos, haciendome daño. Haciendo que acumulara lágrimas que aún llevo en mi pecho sin sacar. Primero, alejan de mí a Caitlin, Christian. Ryan, Chaz.
Acaban de alejar de mí a la persona que más me ha importado en mi jodida existencia.
Y ahora se van ellos, los cinco chicos que han marcado los corazones de mis hermanas.
Nuestra familia, se destruía por momentos y yo era más que testigo esta vez.
La intuición había ganado esta vez, por más que hubiera escuchado a Paola, una voz en mi interior decía; "No vuelvas", "no debes volver".
Pero a pesar de todo, creo que fue una voz más audible en mi interior la que me invitó a venir aquí. Tal vez, sea mi corazón el que había hablado esta vez.
No era el indicado para darme indicaciones en mi vida, pero era el mismo que se recomponía fuertemente cuando las lágrimas se reprimían dentro de mí.
**
El mismo parque donde tantas veces había ido junto a Justin, se mostraba frente a mí. Y con una leve sonrisa, dí gracias por estar aquí, un año después. Podiendo recordar cada momento junto a él.
-Greyson, ¿por qué nos traes aquí? - preguntó Paola entre dientes, sabiendo cómo de importante era este sitio para mí.
Intente reír ante aquel comentario, y lo hice. Como pude.
-No pasa nada, Paola. Me hizo bien volver aquí. - sonreí reprimiendo alguna que otra lágrima. Como siempre hacía.
-¿Ves, Paola? No pasa nada.- contestó Greyson abriendo sus brazos como gesto de que todo marchaba según sus planes.
Ella le pegó una sónora colleja en su cuello y le regañó.
-¿No ves que miente, idiota?
-No estoy mintiendo. - reí. - He vinido aquí para disfrutar de un futuro, no para reprimirme por un pasado.
Paola suspiró frustada mirando fulminante a Greyson.
Nos sentamos en el césped de aquel parque, en círculo como siempre soliamos hacerlo y esperé a que alguno de mis amigos hablara para entablecer una conversación.
-¿No habíamos venido a tomar algo?- preguntó Zayn.
-A tomar el aire. - corrigió Greyson.
Noté como Paola se acercaba a Greyson y le susurraba algo al oído y le susurraba algo que no alcancé a escuchar pero, pude descifrar sus palabras observando como movía sus labios.
"Si vas a decirlo, que sea rápido."
Ella dirigió su mirada a mí, y yo asentí. Ella así lo hizo.
Los demás miraban curiosos, intentando averiguar de qué trataba nuestra conversacion. Pero, algo me decía que poco lo descubrirían.
-¿Por qué nos habéis traido aquí? -preguntó Raquel temiéndose lo peor.
Greyson tragó saliva y tuvo la iniciativa de comenzar a hablar, pero le interrumpí.
-Tenemos algo que contarles. -hice una pausa para mirar a cada uno de ellos. Me miraban como si me hubiera salido una segunda cabeza, pero eso a mí me daba igual en este instante. No quería que Greyson tuviera que pagar el tener que decirles algo que destruiría sus vidas.
Él tenía a Paola. Ellos tenían a sus felicidades que en poco tiempo se irian. Yo no tenía a nadie. Ya no tenía nada que perder.
Así que le hice un gesto para avisarle de que este era mi turno, y él asintió agradeciendolo con su mirada.
-¿Qué ha pasado? - preguntó Zayn.
Ellos se miraban entre sí, intentando averiguar por qué tanto misterio.
-Hoy es de esos días, en los que deberíamos estar juntos. Felices. En los que las sonrisas y las risas sea lo único que esté permitido. Un día para recordar. Es el primer día de nuestras vacaciones. - hice una pausa y mientras al hablar, los miraba uno a uno. Sus rostros estaban pálidos, pero sabía que era lo correcto.- Y al parecer el último.
-Pero...
-Antes de que preguntéis el por qué de algo, deberéis saber qué es ese algo. - asintieron. - No estaba en mis planes decirles esto de esta manera, pero tampoco tenía pensado deciroslo. Es algo de lo que seguramente me arrepentiré, y podréis gritarme por contaros lo que estoy a punto de hacer. Pero eso no quitará que vaya a pasar. -Ellos miraban atentos, y aquí iba, lo que ellos no querían escuchar. -Tienen que irse. Han llamado varias veces para deciros que la gira comienza en breve y les necesitan.
Los ojos de muchos de ellos, ya habían cristalizado desde la primera frase, y podía ver como Zayn abrazaba a Raquel besándo su cabeza levemente, mientras que los demás aún procesaban la información que les acababa de dar.
-¿Por qué no nos lo habéis dicho? -preguntó Raquel.
Suspiré, sabiendo que esa reacción era la que tanto esperaba de ellos.
-No queríamos verlos de esta manera. Quería que este verano fuera para todos. Poder recordar lo que una vez vivimos. Pero no ha podido ser así. Pero...
-¿Cuándo debemos marcharnos? -preguntó Liam.
-Lo más antes posible. -tragué saliva y le observé.
Se puso de pie y no apartó la vista de mi.
-¿Y no pensábais en decirlo antes en vez de hacernos ilusionar con todo esto? -alzó su voz acercandose a mí.
Aquí estaba, su reacción era protestar por sus derechos.
No se lo negaba, es decir, me esperaba esa reacción, y tenía razón en cada palabra. Además, yo había querido contarlo, así la culpa la tendría yo, y no el novio de mi amiga por todo esto.
-Ella no tiene la culpa de todo esto.
Greyson se levantó de su sitio, lo que segundos después hizo Paola.
-¿La defiendes? - exclamó Liam.
-La defiendo por que es mi amiga, la mejor amiga de mi novia y se merece hasta más que tú ser feliz. Al menos ella afronta la perdida de su exnovio, la perdida de sus amigos, incluso que ustedes estén a punto de irse. ¿Y la vez gritandote? No. Pues cállate y sientate.
Liam le miraba detestado y Greyson no hacía menos.
-Liam, entiendo tu reacción, puede que más que nadie. Es decir, vas a irte, dejar todo lo que una vez fue tu pasado para olvidarlo y pasar a lo que el destino tiene preparado para ti. - me acerqué a él. Todos se levantaron observandome. Muchos con lágrimas creadas por lo que yo había tenido el valor de decir. -Pero, ¿quién sabe si el destino tiene preparado algo mejor para tí a la vuelta de la esquina? ¿Y si tu destino es seguir tu camino y encontrar la verdadera felicidad? No digo que esta no sea tu felicidad, -nos señale a todos los presentes.- Pero posiblemente para tí seamos una felicidad temporal; personas que entraron en tu vida para hacerte feliz un cierto tiempo. Y Liam, - posé mi mano en su hombro. -Te deseo toda la suerte del mundo para encontrarla.
Escondió una de las lágrimas que estaban a punto de salir por sus ojos y se dió media vuelta.
-Louis, -me acerqué a él y le tomé del hombro al igual que había hecho con Liam. Él intentó sonreír. - ¿Sabes? La primera vez que te conocí, supe que serías como el capitán del barco. El que dirige el rumbo y mientras, hace que la tripulación saque las mejores de sus sonrisas. Siempre pude contar contigo para echar unas risas sin miedo a nada, y sé que siempre podré contar contigo para cualquier cosa, por que por encima de todo, sé que ese Louis, el verdadero Louis que conocí y que todos conocimos, estará ahí dentro por mucho que las lágrimas lo tapen. Así que, tal vez, esta no será la última vez que te vea sonreír. - le guiñé un ojo mientras fingía una sonrisa.
-Y Zayn, - le sonreí a lo que él no respondió, pero no le puse atención. Entendía que no fuera capaz de hacerlo. Tal vez, en otra ocasión. - Nunca las cosas son como uno desea, posiblemente, nunca lo son. Pero, desde el primer momento en que te ví, supe que eras una persona fuerte. Por que a pesar de esto, aprendes a vivir con lo que la vida te da. Si soy sincera, aprendí eso de tí. Y te doy gracias, por que la chica a la que abrazas es feliz gracias a tí. Y no creo que este sea el final para vosotros dos. ¿Quién sabe? Tal vez, vuestro destino siempre fue estar juntos. - él, al fin, sonrió. - Te conozco, y desde el momento en que te conocí, supe que no te rendías fácilmente con nada, así que, por favor, nunca te rindas con ella.
Asintió, y al ver a Raquel llorar, le guiñé un ojo para luego darme la vuelta y dirigirme a mi sitio anterior. Me dio tiempo a observar como cada uno abrazaba a su felicidad.
Tal vez, no fue el mejor momento para contarlo, pero si algo era cierto, es que las cosas acabarían poniendose en su lugar.
Los observé a cada uno y sonreí calidamente.
-La próxima vez que tengamos que contar algo así, te lo diremos a tí primero. - rió Greyson en voz baja, pero no lo suficiente como para que fuera capaz de escucharlo.
-Creo que no habrá próxima vez. - le sonreí y miré hacia Paola quien también lo hizo.
Dirigí mi mirada hacia Greyson y Paola.
-Sé que ellos tendrán que irse, pero al menos, tengo a la mejor persona de este planeta para ayudarme a sonreír cada día a partir de este momento. - susurró Greyson en su oído, haciendo que Paola se estremeciera, sintiendo su tacto en su cintura.
-No quiero que se vayan. Mi idea desde este principio fue llegar aquí y ser como siempre hemos sido. Una familia. Volver a vernos las caras, disfrutar, pero juntos. Recordar el pasado que una vez vivimos. -pronunció la chica morena, que me gustaba etiquetar como mejor amiga.
-Sabías que nada volvería a ser como antes. - Greyson besó la mejilla de Paola. -Pero te doy las gracias por que llegaste a mi vida, y al irte, me dí cuenta de que no puedo vivir sin ti en ella.
Paola giró su cuerpo para quedar cara a cara, y el sentimiento de besarse los labios, fue mutuo. Ambos eran una de las parejas más fuertes que había visto, superaban cada bache juntos y sabía que nadie les haría cambiar de táctica. Ambos sonrieron y separaron sus labios.
Luego posé mi mirada en Louis y Tania.
-Prométeme que nunca me olvidarás. - pidió Louis.
-Eres el amor de mi vida, ¿cómo iba a olvidarte? - respondió Tania apretándo la mano se aferraba a su cintura.
-Aunque me vaya, quiero que sepas que tú viajarás en mi corazón hasta el último de mis latidos, por que tú lo robaste. Es tuyo.
Tania no pudo contener las lágrimas ante aquellas palabras y comenzó a sollozar. Louis la abrazó mas fuerte acariciando sus frías manos con serenidad.
Otra pareja fuerte y firme ante todo, destinada a ser feliz. Pero, que el destino decidió separar.
Muchos nos quejamos de no tener la pareja que siempre deseamos tener. Esa pareja de cuento de hadas que reclamamos y que decimos que nunca será real ni se manifestará en nuestra vida, pero que cuando la encuentras, no se puede quedar contigo hasta el fin de tus días.
Pero, si es tu pareja perfecta, ¿por qué no ser con ella con la que pasar el resto de tus días?
Supongo que nunca lo sabré, ni yo ni ellos.
Mi mirada viajó hacia el rostro de Liam y Helena.
-No puedo creerme que tengas que irte. - susurró ella.
Estaban frente junto a frente, presionando una con la otra y cogidos de la mano, se miraban.
-Si fuera por mí, me quedaría aquí, para siempre. -prometió. Pero ambos sabían que no sería posible.
-Quiero ir contigo.
-¿Estás loca? No dejaré que dejes a tus amigas y todo esto. Ya es bastante difícil que lo deje yo, no quiero ser un motivo para que dejes lo que más quieres.
-Tú eres lo que más quiero. Es mi decisión, acéptala. Iré contigo.
Él sonrió, dandole la sonrisa más sincera que nadie jamás podría darle y la abrazó.
Así era el amor; puro.
Capaz de hacerte dudar y plantearte cosas que jamás habías pensado hacer. Tan real que jurarías estar soñando. Y posiblemente lo estés, pero aunque despiertes, el amor que sentías, lo seguirás sintiendo siempre. El amor es un sueño, del que muchos no quisieran despertar, por el olvido, por el rechazo...
El amor es complicado.
Y por último, giré mi cuello para poder divisar a Zayn y Raquel.
-Sólo te pido una cosa. - habló ella con un hilo en su voz. - Si tienes que irte, que sea rápido. Sin despedidas.
Él hizo un giro con su muñeca, haciendo que mágicamente ella diera la vuelta, quedandose frente a él.
-¿De verdad crees que te librarás de mí tan fácilmente? -él sonrió cálidamente.
Ella enarcó una de sus cejas.
-Tienes que irte. - repitió.
-No me iré. - habló él. Presionó las manos de ella manos en su pecho y prosigió, esperando que ella dejara de interrumpirle. - Sólo hay una oportunidad en la vida para conocer al amor de tu vida. No pienso desperdiciarla yendo a una de las cientos de giras que puedo conseguir. Porque el amor de tu vida sólo aparece una vez, y no me moveré a menos que tú lo quieras.
-No quiero que te vayas, pero.. - suspiró. -No quiero que dejes de cantar, de hacer giras, de ver a tus fans, conocerlas, por mi. De ninguna manera te dejaré quedarte aquí sabiendo que ellas estarán mal.
-Cantar, conocer a mis fans, son cosas que haré siempre, y tengo oportunidad de hacerlas a tu lado. Es lo que verdaderamente quiero, y no vas a hacerme cambiar de opinión.
Zayn se acercó a Raquel, intentando juntas sus labios, pero ella le paró.
- Vete, y hazlo antes de que cambie de idea. - pidió ella observando los ojos de su chico.
Él negó rotundamente ante aquella idea.
-Tengo algo que me ata a tí, y por más que me prohibas quedarme, ese algo seguirá siendo la razón por la que me quedaré aquí. Tú.
Y ese fue, el momento en el que consiguió chocar sus labios en un apasionado beso sin que ella si quiera lo predijiera.
Pero yo sí que predecía algo, que, por mucho que aquellas personas intentaran separarse de el motivo de su felicidad, nunca lo lograrían.
Al final del día, te das cuenta de que las únicas personas que merecen la pena son las que una vez fueron el motivo de tu sonrisa, y que las que deben marcharse, son las que una vez fueron la razón de tus lágrimas.
Pero, ¿qué hacer cuando la persona que más amas a sido la razón de ambas cosas?
Posiblemente, nunca tendré las respuestas a tales preguntas, pero sabía que esto no era el final de este libro. Era otro capítulo diferente a los demás, que hoy acababa.
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