miércoles, 6 de agosto de 2014

Capítulo 2: "Nada será como antes."


Sentí como unas frías manos rozaban mi hombro suavemente. Me recordó a cuando Justin lo hacía, cuando se acercaba a mí por detrás y sentía su respiración en mi cuello. Posaba sus manos en mi cintura y sabía perfectamente que estaba sonriendo, siempre lo estaba.

Me giré para ver quien era. Mi sonrisa cambió para soltar una gran carcajada. Greyson caía por las escaleras mientras Paola las bajaba rápidamente para alcanzarle, pero le fue imposible, él ya estaba en el piso.

-Greyson, ¿estas bien?- pregunté acercándome a él preocupada. Mis rodillas chocaron el suelo, posando la palma de mi mano derecha en su pecho, concretamente donde se encontraba el corazón.
-Se supone que eso debería preguntarlo yo.- se hizo la ofendida.- Greyson, ¿estas bien?-me imitó ella.
-Greyson.
-Greyson.
-¿Greyson?
-¡Greyson!¡No voy a perderte otra vez, así que abre los ojos de una vez o si no veras como si que no podrás abrirlos en toda tu larga vida!-gritó Paola.

De repente, sin ninguna de las dos esperarlo, abrió ambos ojos, y todo el aire que ni siquiera sabía que aguantaba, salió de mi boca.

-Me encanta que guardes tu bonita personalidad incluso cuando me hubiera podido matar cayendo por las escaleras. -se quejó el recién vuelto a la vida.

Ella le sonrió como respuesta, mientras él la miró fulminante. Pero entonces ella, le imitó, haciendo que Greyson pudiera tener un gran trauma para toda su vida.

Las miradas asesinas de Paola, eran sin duda, las mejores.

-Y en cuanto a tí -se dirigió a mí el novio de mi mejor amiga.- Te seguiré viendo en mis pesadillas el resto de mi larga vida.

Éste se levantó de su sitio.

Si creía que no recibiría ninguna reprimenda de parte de su novia por lo que había dicho de mi, estaba tan equivocado.

-Greyson.

Y ahí venía.

Él se giró con una sonrisa en el rostro.

-Tenemos que hablar.

Y la anteriormente dicha, desapareció. Tragó saliva y asintió.

Paola se levantó del suelo, dirigiendose a él con pasos cortos pero que emitían el mismo ruido que en una película de miedo. Seamos sinceros, hasta yo tenía miedo; y la charla era para él.

-Con que ves a Paula en sueños, ¿no?- deje de oír la voz amenazante de mi amiga, cuando su novio cerró la puerta principal dejándoles la privacidad que ellos necesitaban pero que yo no quería que tuvieran.

¡Quería escucharlo todo!

Sólo escuchaba gritos que parecían ser susurros por parte de ambos que me hacían querer correr hasta la puerta y pegar la oreja en ésta.

Pero no era esa clase de amiga, ¿o sí?

No, Paula Jones. Tú no eres así.

"Pero porque escuche un pedazo de la conversación, no pasará nada, ¿verdad?" pensé.

Intentaba que la Paula Jones culpable dejara de habitar en mí por unos minutos para dar paso a el deseo de querer escuchar de lo que hablaban fuera.

Entonces, me decidí.

Caminé hasta la nombrada puerta, y coloqué mi cabeza en ésta. No podía escuchar mucho más que antes, pero me bastaba ese poco de sensibilidad auditiva para escuchar lo que necesitaba.


"-Paola, no podemos esconder esto más. ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a mentirle a toda la gente que queremos toda la vida? 

Podía distinguir su voz grave y a la vez ronca, esa voz solo podía ser de una persona. Greyson. 

-Lo sé, pero esto empeorará las cosas, Greyson. No puedo contarles algo a ellos sabiendo que acabamos de volver como antes. Volvemos a estar juntos. Cada uno tiene el motivo de su felicidad. 

No sabía de qué estaban hablando. Sinceramente, no tenía ni idea. 

-No todos y lo sabes.

Muy sútil, Greyson. Hablaba de mí. 

Hacía tiempo que no tenía a mi felicidad a mi lado, y hace poco, descubrí que mi felicidad no sería para siempre, que podía a llegar a hacerme tanto daño como la tristeza en mis peores momentos.

-También lo sé, Greyson. Pero qué pretendes, ¿que les suelte a todos los que están ahí dentro que todo va a volver a ser como un día atrás? ¿Que todo volverá a romperse en piezas de rompecabezas? - hizo una pausa seguramente para aspirar el aire que necesitaban sus pulmones.-Yo no soy capaz de hacerlo, hazlo tú si tan seguro estás.

-¿Estás segura? 

-Sí. - y cuando creí que había acabado la conversación y me disponía a quitar mi oreja de la puerta, habló de nuevo.- Pero no ahora. Son felices, están empezando a recobrar los sentimientos que hace tiempo experimentaron juntos. 

-No podemos esperar a que dejen de ser felices, Paola. Puede que sí sea demasiado temprano, pero nunca será el momento indicado para contar esto. 

Esperé la respuesta de Paola, pero noté como el pomo de la puerta giraba, haciendo que la puerta donde me apoyaba se abriera y mi impulso me hizo correr hasta el sofá y tirarme en él intentando actuar normal.

No sabía de qué habían estado hablando. Puede que varias ideas pasaran por mi cabeza, pero no parecía ser ninguna la correcta. Lo único que parecía ser cierto, es que nos ocultaban algo. A todos. 

No contaba con ello.

Simplemente, creía que hasta ahora, todo iba bien hasta ahora. Es decir, Paola tenía a Greyson, Raquel a Zayn, Liam a Helena, Tania a Louis, y yo bueno...

Yo los tenía a ellos. Y eso era más de lo que podía pedir cualquier persona.

-Chicos. 

Intrigada por lo siguiente que diría el novio de mi amiga, me incorporé.

-¿Queréis salir a dar una vuelta?

¿En serio? ¿Era todo lo que tenía que decir? 

Arrugé mis cejas, un tando frustada por lo que ellos sabían de nosotros pero no se atrevían a contarnos. 

-¿No tienes nada más que comentarnos, Greyson? 

Él movió su mirada, clavandola en la mía. 

Tragando saliva, demostrandome que estaba nervioso.

-No sé de qué hablas. 

-Sabes perfectamente de lo que hablo.

-Greyson no tiene nada que deciros ahora.- intevino Paola mostrandole una mueca al ya nombrado.

-¿Podríamos hablar un momentito a fuera? - fingí una sonrisa y me acompañé a mí misma hacia la puerta. Paola se dirigió a mí sin muchos ánimos, y Greyson nos siguió.

-Greyson, vete.

-Pero...

-Esto no va contigo. -cerré la puerta sin vocalizar una palabra más hacia él, y me fijé en Paola.

-¿Me dirás qué es lo que estaban cuchicheando allí a fuera?- aunque supiera la respuesta, quería saber el nivel de sinceridad que tenía conmigo.

-No puedo hacerlo.

Nivel 0.

-¿Y si te digo que sé de lo que hablaban?

-¿Qué? No me puedo creer que hayas escuchado de lo que hablabamos Greyson y yo. 

-Y yo tampoco puedo creer que me ocultes un secreto. ¡Somos amigas!

-Es que no puedo contartelo. 

-No es justo. Sabéis que no lo es, pero igualmente nos ocultáis algo tan importante.

-Por eso lo hacemos, porque es demasiado importante. Tanto, que podría hacernos mal. A todos.

-Paola, soy tu amiga. Sabes perfectamente que puedes contarme cualquier cosa.

-Lo sé, Paula.

-Sólo te lo recuerdo. Porque al parecer, lo has olvidado. 

Ella suspiró, observando cabizbaja.

-Que no pueda contarte esto, no significa que no confie en tí. 

-Te estás contradiciendo a tí misma. 

Me dirigi a abrir la puerta y a entrar de nuevo en mi casa, pero mi amiga tomó mi muñeca.

-El manager de One Direction me llamó, me dijo que al tener sus teléfonos apagados no tuvo otra opción que llamar a la persona más próxima a ellos..

-¿Qué te dijo? - la interrumpí.

Bajó la cabeza, con una sonrisa rota en sus labios.

Me imaginaba lo que vendría después, pero lo aguantaría.

-Deben marcharse. - hizo una pausa. -Los esperan en Chicago. Tienen que preparar otra gira.

-Pero, si acabaron una gira hace unas semanas. 

-Eso es lo que le he dicho al mánager. Los quiere lo antes posible allí. 

-Pero...

-Querías saberlo. Te dije que no era agradable de oír. 

Asentí, mordiendo mi labio para intentar no romper en llanto. 

 Tanto tiempo queriendo volver a juntarnos, tanto tiempo intentando volver a ser los mismos que éramos antes, y ahora, tenían que volver a irse.

¿Qué se supone que debería decirle a Raquel? ¿A Helena? ¿Y a Tania?

¿Cómo se supone que debería actuar delante de ellas? 

Ahora que Justin se había ido, que parecía no tener ninguna intensión de volver a vernos, ellos también se marcharían, y la familia se rompería poco a poco, hasta no quedar nadie. 

Al menos, esa era mi perspectiva de este verano.

-Sabía que no deberíamos de haber venido. 

Abrí la puerta de nuestra casa, y pude fijarme en los rostros felices de mis amigas, y sus novios. Era tanta la felicidad que desprendían, sus sonrisas eran sinceras, sin parar de reír, al igual que sus almas gemelas. 

Todo era tan difícil de ver.

En parte, era lo que más quería en el mundo, verlos así, de nuevo.

Pero sabía que esto duraría tanto como las veces que hablé con Justin en estos 9 meses. Ni un segundo.

En algún momento, esas sonrisas se borrarían con que solo una frase saliera de mis labios.

Pero no sería yo quien lo dijera.


No hay comentarios:

Publicar un comentario