-Paula..-me llamó alguien.Al parecer me había quedado dormida. Cuando bostezé y aclaré mis ojos. Lo ví, a él. Delante mía. Con una hermosa sonrisa esperando a que despertara.Rápidamente y sin pedir respuestas me levanté y lo abrazé fuertemente.No quería soltarlo.No lo dejaría volver a irse.
-Justin.
-¿Cómo has dormido?-me preguntó.
-Es mejor despertarse ahora-reí.
-Me alegro de eso, reina. ¿Bajamos a desayunar?-preguntó sonriendo.
-Espera un momento-había quedado en algo-Si tú estás aquí, ¿donde está Paola?¿Murió?-Justin me miró extrañado.
-¿Morirse?¿Paola?¿De qué hablas, Paula?-rió él.
-Justin, tú tenías cáncer.. Y ella.. Ella te donó su riñon.. Y tú tuvistes una complicación y..Y en la operación uno de los dos murió.. Lo ví, lo ví con mis propios ojos, Justin-exclamé.
-Paula, no sé de qué estas hablando. Los chicos y Paola están abajo. Preparando el desayuno, y yo estoy aquí, a tu lado, como siempre. Nunca me iré, ¿vale?-me dijo abrazandome. Besó mi cabeza tiernamente.Juntos bajamos a desayunar. Allí abajo, Paola preparaba el desayuno.
-¡Paola!-exclamé y fuí corriendo a abrazarla. Lo que la asustó.
-¿Y ese abrazo?¿Estás de buen humor?-rió ella sorprendida.
-Solo.. Solo me alegro de que estemos todos unidos, como antes..-sonreí con una lágrima en mis ojos.
-¿Cómo antes?-preguntó Paola preocupada-¿Qué pasó, Paula?¿Por qué lloras?
-No.. nada-dije mirando a todos en la mesa.Estaban todos sonrientes, compartiendo el desayuno. Felices. Y eso me hacía estar bien a mí. Estaban unidos, juntos. Como nunca lo habían estado. No tenía respuestas a todas las preguntas que tenía. Pero una cosa creo que está clara..- Creo que todo había sido un horrible sueño..
-¡Paula!-gritaba Paola agitandome los brazos-¡Paula, despierta!
-¡Ah!-grité.
Todo había sido un sueño. Un asqueroso sueño que me había dado las esperanzas de creer que todo había vuelto a la normalidad. Que todo había sido como yo quería desde el principio. Pero gracias a que desperté, me dí cuenta que no todo siempre es como uno quiere. Pero la realidad es dura. Y sabía que tarde o temprano, todo iba a ser mentira.
-¿Estás bien?-preguntó ella mirandome preocupada.
-Sí.
-¿Qué te pasa?
-Tuve un sueño. Un asqueroso sueño.
-¿Pero qué pasó en él?-preguntó ella.
-Que todo era como antes, Paola.Estabamos juntos, desayunando. Justin no estaba enfermo, no estabamos en el hospital. No pasaba nada, eramos felices. Y creía que todo era real, hasta el momento en el que tuve que despertar.
-Lo siento.
-¿Por qué?
-Por haber sido yo la que te despertó.
-En todo casi te daré las gracias.
-No tienes por qué.
-Me ayudas a ver la realidad, siempre.
-Te quiero, Paula.
-Y yo, Paola.
Llegamos a casa, tenía ganas a dormir, así que me heché en la cama y comenzé a dormir.
-Paula..-me llamó alguien.Al parecer ya era de día. Cuando bostezé y aclaré mis ojos. Lo ví, a él. Delante mía. Con una hermosa sonrisa esperando a que despertara.Rápidamente y sin pedir respuestas me levanté y lo abrazé fuertemente.No quería soltarlo.No lo dejaría volver a irse.
-Justin.
-¿Cómo has dormido?-me preguntó.
-Es mejor despertarse ahora-reí.
-Me alegro de eso, reina. ¿Bajamos a desayunar?-preguntó sonriendo.
-Espera un momento-había quedado en algo-Si tú estás aquí, ¿donde está Paola?¿Murió?-Justin me miró extrañado.
-¿Morirse?¿Paola?¿De qué hablas, Paula?-rió él.
-Justin, tú tenías cáncer.. Y ella.. Ella te donó su riñon.. Y tú tuvistes una complicación y..Y en la operación uno de los dos murió.. Lo ví, lo ví con mis propios ojos, Justin-exclamé.
-Paula, no sé de qué estas hablando. Los chicos y Paola están abajo. Preparando el desayuno, y yo estoy aquí, a tu lado, como siempre. Nunca me iré, ¿vale?-me dijo abrazandome. Besó mi cabeza tiernamente.Juntos bajamos a desayunar. Allí abajo, Paola preparaba el desayuno.
-¡Paola!-exclamé y fuí corriendo a abrazarla. Lo que la asustó.
-¿Y ese abrazo?¿Estás de buen humor?-rió ella sorprendida.
-Solo.. Solo me alegro de que estemos todos unidos, como antes..
Allí, estabamos todos, juntos. Comiendo, compartiendo el desayuno, felices. Yo por fin, tenía ganas a reír, a sonreír, por fin tenía motivos de estar bien. No tenía respuestas a mis preguntas, pero esperaba no tenerlas, porque no quiero fastidiar este milagro. Esta vez no sabía si era real o no sus caras de felicidad, la verdad no me fiaba ni un pelo. Porque no quería despertar ésta vez. Me pellizqué varias veces en el brazo, pero me dolía.
-Paola-le susurré para que viniera.
-Dime.
-Abofetéame.
-¿Qué?
-Ya has oído.
-¿Para qué quieres que te abofetee?
-Para ver si esto es un sueño.
-No es un sueño, Paula. Esto es real Pasaron las horas, todo era como antes, las risas, las peleas bobas, las peliculas, los chicos.
-Paula, ¿vamos a dar una vuelta?, Tengo que decirte algo-pidió Justin a mi lado susurrando.
-Si, claro. Vamos-acepté en susurros. Cogí mi chaqueta y me dispuse a salir.
-¿Paula, a donde vas?-preguntó Paola.
-Vamos a dar una vuelta-dije.
-¿Vamos?
-Sí, él y yo-dije.
-¿Él?¿Quien es él?
-Paola, ¿no lo ves?, Con Justin-inmediatamente los de la habitación comenzaron a reír fuertemente.Yo no sabía que les hacía tanta gracia pero me dispuse a irme rápidamente.
-¿Porqué se reían?-pregunté.
-Creo que tengo la respuesta a eso-contestó. Yo reí extrañada.
-¿Cual es?
-Siéntate-me pidió.Yo así lo hize-Paula, tengo algo importante que decirte, pero no quiero que por ello me odies, no quiero que estés mal. No quiero que te pase nada, menos a tí.Quiero que sonrías y seas feliz siempre. Y antes de decirte nada, prométeme que lo serás-me pidió de nuevo.
-Justin, pero, ¿porqué?¿qué pasa?-pregunté nerviosa.Me imaginaba muchas cosas por mi mente, y esperaba que no fuera ninguna de esas.
-Prométemelo.
-Pero..
-Hazlo.
-Te lo prometo.
-Bien.
-Dime, Justin.
-No es fácil de decir, Paula.Ahora solo te pido que escuches, que no me interrumpas.Así que ponme atención.¿Vale?, No soy real. Ahora mismo lo que ves es una ilución creada por tu cabeza, que lo ha provocado tu imaginación y tus ganas a verme contigo otra vez. Pero la verdad es que lo que vistes. Fue cierto. Y fue yo el de aquella máquina. Fuí yo al que se le paró el corazón aquella noche.La vida quiso que acabara ya mi camino.Pero el tuyo sigue, y es muy largo. Solo quiero que seas feliz con otra persona, que pueda hacerte más feliz de lo que una vez pude hacer yo. Y que al menos te ame la mitad de lo que yo hize. Solo te pido que sonrias cada día y en cada momento, porque aunque creas que no, siempre estaré arriba, vigilandote y viendo lo feliz que eres. No te preocupes por mí, porque estaré bien allí. Solo quiero ser feliz, cuando tú lo seas. Solo quiero que no me defraudes. Quiero que cuides de mi hermana, y de mis colegas que están ahí dentro, que también, al igual que tú tienen un camino muy largo por delante. Si el mío acabo aquella noche, es porque así lo quiso Dios.No puedes hacer nada, no puedes lamentarte. Así que olvida el pasado y vive el futuro. Solo quiero que recuerdes que fuistes mi primer amor, y que no solo te duele a tí despedirte. Supongo que esto es un adios. Que no podremos vernos más. Que la vida fue dura con nosotros, pero quiero que sepas, que siempre soñe una vida contigo. Y gracias a tí, lo conseguí. -dijo él.Yo no podía parar de llorar. Era todo tan.. No sabía explicarlo. Pero saber que aquella noche, él murió. Haber visto con mis propios ojos como su corazón se paró y no tener ni idea de que a la persona que creía que veía delante mía, es una imaginación.Dolía.
-Justin, no podré vivir si tú no estás a mi lado-intenté decir sin para de llorar.Parecía como si las lágrimas fueran a gastarse.
-Paula, recuerda, cuando llegue la noche, mira fijamente una estrella. Y si ésta brilla más que las otras, allí estaré yo. Sonriendote. Siempre estaré contigo. No fisicamente, pero siempre estaré. Aunque no me veas, me podrás sentir. ¿vale?
-¿Y si me suicido?¿Podremos estar juntos, verdad?-pregunté.
-Paula, no estés hablando idioteces.Que no se te ocurra hacer eso, tu no tienes la culpa de lo que me pasó, y mucho menos de dejar de vivir, a tus amigas, tu familia ,por estar con un simple chico, así que vive y sé feliz, siempre. Hazlo por mí. Ya que estoy allí arriba vigilandote, haz que siempre que lo haga, pueda sonreír. Al verte casandote con el hombre al que ames, al ver a tus hijos. Al verte con ellos, como la familia que siempre quise tener contigo..
-Justin, no puede ser verdad, no puede ser. Es imposible. Tu eres real, mira, te toco, puedo tocarte-dije tocandole.
-Paula, es una ilusión.Es tu propia imaginación la que dejó que yo viniera unos minutos a decirte esto para poder despedirme. Así que gracias, por dejarme despedirme de la forma correcta-miró su reloj unos segundos y una lágrima cayó en él-Bueno, creo que es hora de irme.
-No te vayas, por favor. No me dejes.
-No me iré nunca-dijo abrazandome.
-Al menos.. Bésame por última vez-pedí. Él asintió sonriendo y se acercó a mí lentamente. Como si fuera la primera vez que me besaba. Pero esta era la última. Rozó sus labios con los mios y formó el mejor beso que me había dado nunca.Y no pensaba si era real o no, si no, en su forma de besar. No quería soltarle, no quería dejar de acariciar su pelo. Pero a los pocos segundos, se tuvo que separar de mí.
-Recuerda, que siempre te querré-me dijo.
-Yo a tí más.
-Adios, Paula-sonrió con una lágrima en los ojos. Ví con mis propios ojos, formarse delante de él, una luz enorme, que casi nos deja ciegos a los dos. Era hermosa. Justin, se paró delante de ella y suspiró. Se despidió con la mano, al igual que yo lo hace, llorando. Entró dentro de la luz, y lo ví caminando dentro de ella hasta que dejé de verlo y la luz desapareció poco a poco. Comenzé a llorar y me senté en la silla, sin poder creerlo. No podía creerlo, sinceramente, no podía ser.. esto había pasado de verdad. Ya se había ido.. Y esta vez, para siempre..
Me quedé ahí, sentada, hasta que se hizo de noche. Las estrellas brillaban, y todo era tan bonito.. Pero, me acordé de lo que había dicho "Paula, recuerda, cuando llegue la noche, mira fijamente una estrella. Y si ésta brilla más que las otras, allí estaré yo. Sonriendote", Me dedicé a mirarlas detenidamente, hasta que vive una estrella justo a la derecha que brillaba más que las otras, y a los pocos segundos, esa estrella comenzó a parpadear. No pude evitar sonreír como una tonta. Ya que seguramente, él también estaría mirandome..
-¡NO!-grité. Rápidamente, me levanté de la cama. No podía dejar así a Paula, no podía haber pasado. "Todo ha sido un sueño, Justin" , me repetía a mí mismo intentando tranquilizarme. No quería morirme, no quería irme, no podía dejarla sola. No me iría, nunca.Sabiendo que ella me necesita aquí, necesita que la protega, que la entiendan y estén a su lado.
-Justin, ¿te pasó algo?-preguntó Paola entrando a mi habitación extrañada.
-No, solo.. Solo fue un sueño, Paola-sonreí.
-Ah, vale. Descansa-rió ella.Luego, cerró la puerta y me dejó solo. De nuevo.
Por otro lado..
Desperté, estaba en la cama de el hospital. Estaba en reposo, seguramente, por que me había desmayado. Pero, no sabía donde estaban los demás..
-¡Justin!¡Paola!-exclamé. Salí de mi habitación. Allí, estaba sentada Paola.
-Buenos días-rió Paola.
-¡Paola!-exclamé abrazandola fuertemente-¿Y Justin?¿Está bien?-pregunté nerviosa.
-Al principio, tuvo unas complicaciones graves, pero lo reanimaron y consiguieron que siguiera viviendo y el riñón gracias a Dios, lo aceptó su cuerpo-dijo ella sonriente.
-Gracias, Paola, en serio, muchísimas gracias.Te debo la vida-la abrazé.
-No tienes por qué darlas, lo hize por él.
-Pero haz hecho muchísimo, más de lo que cualquiera hubiera hecho y te doy las gracias por estar cuando te necesitamos.
-No las des, en serio.
-Debo de hacerlo.
-¿Vamos a verle?
-Estoy deseandolo-reí.Tenía unas ganas de verle por fin, de poder abrazarlo.Entramos en su habitación y me dispuse a verle, allí, delante mía, por fin. Podía abrazarlo de nuevo, sin preocuparme nada. Sin tener que volver a despedirme de él.
-Paula-exclamó él alegre al verme-Gracias que estás bien.
-¿Bien?¿Bien por qué?
-Tuve una pesadilla.
-¿A sí?¿Y qué pasaba?-reí.
-Te lo cuento luego, ¿te parece?-sonrió tiernamente. Extrañaba cuando arrugaba la nariz. Típico de él. También lo era dejarme sin palabras.
-Te he hechado tanto de menos-dije. Él volvió a abrazarme.
-Nunca me iré, Paula-confesó.
-Estabas a punto de hacerlo.
-Pero no lo hize. El destino quiso que me quedara, aquí, contigo. Nuestro siempre, aún puede cumplirse.
-Prométeme que nunca más me dejarás sola.
-Nunca estarás sola-dijo él.
Estuvimos mucho rato hablando. Todo este tiempo, había sido bastante duro para los dos, y no solo para nosotros. Lo habíamos pasado, peor que nunca. Estas experiencias me habían dejado marca para toda la vida. Todo había sido tan.. Inexplicable.. Sinceramente, no tenía palabras para explicar todo lo que sentí en cada momento. Y todo pasó tan rápido. Como una película de dos horas, en la que nadie pagaría por verla.Tengo el presentimiento, de que si alguien lleva a verla, se llevaría una gran desilución. Al menos yo, no querría volver a verla.Había tenido una experiencia de lo más horrible. En la que no podía dejar de pensar, por más que pasará el tiempo.
Llegamos a casa, por fin, pude sentir que todo era real. Por fin, pude confiar en que todas las personas eran reales, y todas las conversaciones existían. Por fin, estaba en la realidad, que me encantaba. En la que estaba con mis mejores amigas, en la que mi novio, el amor de mi vida había sobrevivido, gracias a un milagro.Sobrevivió a una parada cardiaca, y después de pruebas. Podremos al fin, pasar toda la vida juntos.Que es nuestra meta.
Pasó el tiempo y ya habíamos hecho las maletas. En ellas, había colocado, mis cuadros, mi ropa, mis cartas, mi regalos. Todo lo que había recopilado con el paso del tiempo. Sentía como ya era la hora de volver a casa, de dejar todo esto a un lado, y empezar de nuevo. Pero sabía que no podría.
Hoy, no podré mirarle a los ojos, y despedirme, de él. Sé que no será para siempre, pero las despedidas, por muy corta o larga que sea, duelen igual. Porque un "adios", duele más que un "hasta pronto", y un abrazo de un minuto, emociona más que un beso. Y hoy, el día que no quería que llegara. Hoy, todas las personas de las que no quise despedirme nunca. Hoy, es cuando todo se marcha de nuevo de mi vida. No me supo solo lo que hace pocos días había pasado. Ahora tendré que esperar nueve meses para verles de nuevo.
-Paula, cariño, ¿estás lista?-preguntó mi madre al otro de la puerta.La verdad que no, no lo estaba. No quería irme, no quería dejar esto. No quería tener que separarme de su lado.
-Sí, mamá-contesté.
-Baja cuando puedas, el vuelo sale dentro de dos horas-me avisó ella.
-Vale mamá.
Paola salió del baño. Y con ella Raquel, Helena y Caitlin.
-¿Preparadas?-pregunté. Ellas negaron con la cabeza comenzando a llorar. Yo no me quedé atrás. Ellas se acercaron a mí y nos abrazamos.Todas juntas, sin volver a excluir a ninguna.Como hacíamos siempre. Gracias que esto no lo hecharé de menos, porque siempre las tendré a mi lado-Sé que lo estáis pasando fatal, pero chicas, esta no es la parte más difícil y lo sabéis-dije. Ellas sabían perfectamente de lo que hablaba. Lo que más duele, es la despedida.
-Lo sabemos. Pero no queremos tener que mirarlos a los ojos, por ultima vez durante los ultimos meses y no volver a besar sus labios, no volver a escuchar su voz diciendonos lo mucho que nos quieren, diciendo lo mucho que nos extrañan..-dijo Helena.
-Lo quiero tener siempre a mi lado.Es mi punto fuerte. Mi punto de apoyo. Sin él, no tengo donde apoyarme.Él es el que me levanta el ánimo, el que sabe hacerme reír cada vez que estoy llorando. Sabe hacerme sonreír con cualquier payasada y es mi inspiración-dijo esta vez Raquel.
-Temo que cuando nos vayamos, ellos cambien.No sean los mismo. Tengo miedo de que cuando volvamos, ya mi puesto lo haiga ocupado otra-confesó Caitlin.
-Yo tengo miedo de que no volvamos. De que no podamos volver al pasado porque algo más nos lo impida-dijo Paola.
-A ver, sé lo mucho que los extrañaréis chicas.Lo sé de sobra. Tal vez, hasta diga que siento lo mismo que vosotras. Sé que es dejar al amor de tu vida durante meses, saber que puede estar cerca de otras chicas o quizás nunca más volver a verlos, ya que de aquí a nueve meses puede pasar lo que sea.Pero chicas, siempre nos quedarán estos recuerdos.Siempre nos quedarán sus imágenes en nuestras cabezas.Cada vez que nos sonrieron, cuando los conocimos, cuando nos confesaron lo que sentian, cuando ríen, cuando nos besan..Siempre nos quedará eso.¿Qué el puesto lo ocupe otra?, Tuvo suerte, y espero que lo aprobeche al menos la mitad que lo hicimos nosotras, y que no les hagan daño.Pero conociendolos, no dejaran que nadie se les acerque. Porque chicas, ellos nos quieren. De verdad. Y si no podemos volver, es cuestión del destino, de lo que quiere para nosotras.Ya habéis visto, como mi novio salió de una operación de un transplante de riñón, con un paro cardiáco y sigue vivo. Y si él fue tan luchador, nosotras podremos volver para contarles lo mucho que les extrañamos. Y eso haremos.
Llegó el momento de bajar abajo.Cada una cogió sus pares de maletas y llenamos en coche con ellas.Los chicos no habían salido, seguramente llegarían luego que nosotras o no se habrían despertado.Era una mañana fría.Estaba abrigada.Un escalofrío recorría por mi cuerpo. Seguido de una lágrima, al ver como dejabamos atrás, nuestra casa, su casa, la playa, la arena..
Llegamos al aeropuerto y nos sentamos esperando nuestro vuelo.Estabamos nerviosas.Demasiado.
-¿Y si llegan después de nuestro vuelo?-preguntó Helena.
-¿Y si no vienen a despedirse?-preguntó Raquel.
-Van a venir-aseguré.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó Caitlin.
-Lo sé.
Pasaron los minutos y seguían sin aparecer y me estaba desesperando.
-Señores pasajeros, el vuelo hacia Gran Canaria, saldrá dentro de media hora.Preparen su equipaje de mano.Gracias-dijo la azafata por la megafonía. Nosotras nos levantamos para ir a colocar el equipaje. Me dedicé a mirar a todos lados, hasta que ví a una gran cantidad de chicos corriendo hacía nosotras.
-Buenos días-saludó Greyson.
-¿Y Justin?-pregunté.
-Fue a colocar el coche, ahora viene.
Me aparté a un lado y me dedicé a mirar. Mirar como se despedían unos de otros.
-Bueno, supongo, que tendremos que despedirnos-dijo Greyson.
-Supongo que sí-dijo ella.
-Paola, no quiero apartarme de tí. Eres la chica de mis sueños, con la que había soñado desde que era pequeño.Estas hecha para mí. Desde que te conocí supe que eras perfectamente igual a mí. Sabía que juntos seríamos insuperables. Sinceramente, no tengo palabras para describir lo mucho que me has hecho sentir estos meses. Y gracias a tí han sido los mejores de mi vida.
-Greyson, gracias a tí, he llegado a ser mejor persona. He llegado a conseguir mi sueño, que eras tú. He llegado a ser feliz durante este tiempo. Cada momento, me has hecho reír como nadie lo había logrado. Solo espero que dentro de nueve meses nada haiga cambiado y volvamos a ser los mismos y poder estar juntos siempre.
-Te prometo, que volveré, volveremos a estar juntos, tú y yo, sin nadie entre medio, siempre juntos, ¿vale?
-Eres la mejor persona del mundo, Greyson Chance.
-Tú eres la persona con la que quiero pasar mi vida, Paola López.
-No te vayas.
-No quiero hacerlo.
-Pero lo harás.
-Y tú también.
-Yo tampoco quiero-dijo ella.
-Pero lo harás.
-Debemos hacerlo.
-Lo sé.
-Nunca te olvidaré, Greyson.
-Yo a tí tampoco, Paola. Te amo.
-Y yo a tí-dijo. Y dicho esto, se abrazaron durante un largo tiempo derramando un par de lágrimas seguido de un hermoso beso.
Por otro lado, Helena no quería despegarse del abrazo de Liam.
-Helena.
-No me sueltes.
-No iba a hacerlo-rió él.
-¿Y entonces?-rió ella mirandole esta vez a los ojos.
-Bésame.
-Sus deseos son órdenes para mí-dijo ella. Sus labios se juntaron formando un apasionado beso que nunca quieres que se acaben, pero, siempre tienen que hacerlo.
-No quiero irme, no quiero dejarte, no quiero que te vayas, Helena. Quiero que te quedes conmigo, estar toda la vida juntos.
-Liam, si eso quieres de verdad, nada ni nadie nos detendrá, estaremos juntos siempre. Cuando vuelva, todo cambiará, y podremos estar juntos siempre.
-Te hecharé de menos. No podré parar de pensar en tí.
-Eres tan perfecto.
-Este mes me ha servido para aprender de tí-dijo él.
-Oh, Liam, ¿te has acordado?-preguntó ella enternecida.
-¿Cómo no me iba a acordar?, Hace un mes que conocí a la persona más importante de mi vida-dijo él.
-Te amo.
-Yo a tí mas.
-Eres lo más grande que existe.
-Y tú lo más importante para mí-dijo él. Se abrazaron durante un largo tiempo sin querer soltarse. Eran unas personas muy tiernas el uno con el otro, me daba mucha pena verlos y tener que despedirse.
También, por otro lado, estaba Caitlin y Louis.
-¿Qué frío hace, no?-preguntó Louis intentando sacar conversación.
-Sí, la verdad.
-Prefiero el calor.
-Yo también.
-¿Estás de acuerdo conmigo con que esta conversación es penosa?-rió él.
-Sí-rió ella a carcajadas.
-Te voy a hechar mucho de menos, preciosa. Has sido lo mejor del mundo para mí en todo lo que llevo conociendote, y cada día que lo hago me enamoro más de ti. Solo doy gracias a Dios por haberte conocido y darte al fin, un lugar al lado mío.
-Yo te voy a hechar mucho de menos también, Louis. Eres perfecto, sinceramente, no sé que decirte. Porque estoy sin palabras y eres lo más importante para mí, no quiero apartarme de tí. Pero sé que debo hacerlo..
-No por mucho tiempo, linda. Cuando pase el tiempo, después de haberte llamado millones de veces, miles de mensajes y de videoconferencias, estaremos de nuevo juntos, ¿vale?
-Me dejas sin palabras, don perfecto.
-Tú a mí solo con una sonrisa, doña perfecta.
-Te amo, idiota.
-Y yo, enana-rieron.
Y para terminar, quedaban Raquel y Zayn.
-¿Cómo estás?-preguntó él.
-No muy bien- contestó ella con los brazos cruzados- ¿y tú?
-No muy bien-rió.
-¿Por qué?
-Porque tú estás mal, y eso me hace estar mal a mí, enana. Tú eres mi mundo y tus deseos son órdenes para mí. Tienes el poder de manejarme con palabras. Tienes el control sobre mí, y si tu estás bien, yo sonrío, si tú estás mal, yo estoy mal, y te intento hacer reír. Raquel, eres mi mundo.
-Es que, no quiero que llegue el momento de subirme a el avión y no poder verte más hasta dentro de meses. Porque todo habrá cambiado, no seremos los mismos, y no creo que vuelvas a enamorarte de mí.
-¿En serio lo dudas, Raquel?, Eres la reina que siempre esperé tener, la chica que me enamoró con la primera sonrisa, y que me hizo ponerme realmente nervioso con una sola palabra. Nunca había sentido esto por nadie, y no lo sentiré por nadie más. El sentimiento que me provocas tú, no lo hace nadie más y por eso eres especial. Porque tus pequeñas cosas, son las que me hacen enamorarme más y más de tí. Cuando pase el tiempo, sí, habremos cambiado, pero nunca cambiarán mis sentimientos por tí. Te hecharé de menos, y cuando te vea, podremos estar juntos, siempre.
-Me dejas sin palabras, Zayn. Es que, no puedo explicar lo mucho que te quiero, lo mucho que significas para mí y lo mucho que te hecharé de menos.
-Pues para que no me olvides..-dijo y cogió una pequeña cajita de su chaqueta-Tóma.
-¿Qué es?
-Ábrelo.
-Zayn, no tenías por qué..
-Ábrelo-rió.Ella abrió la pequeña cajita y dentro, encontró una pequeña pulsera bordada, "Zayn Malik y Raquel Mendoza, para siempre. ¿Recuerdas?". Ella no pudo evitar soltar unas lágrimas.
-Zayn, me encanta-dijo abrazandolo.
-Es poco, lo sé, pero solo quería que al menos supieras que nunca me olvidaré de tí..
-¿Poco?, Esto vale más de lo que ganaría yo en un mes-rió.
-Todo por tí, enana.
-Te amo muchísimo, enano.
-Yo a tí más, pequeña.
Todos eran tan dulces, tan tiernos. La verdad es que me daba muchísima pena verlos así. No quería que se despidieran, no quería verlos diciendose adios. Porque se merecen estar juntos.
-Señores pasajeros, el vuelo saldrá dentro de veinte minutos, gracias-dijo la chica de megafonía. Que nervios.
De repente, sentí unos brazos recorrer mi cintura, lo que me provocó un escalofrío en mi cuerpo.
-¿No pensarías que te dejaría ir sin despedirme de tí, no?-me susurró al oido, lo que provocó una sonrisa tonta en mis labios.
-Capaz eres, Justin-respondí y me dió la vuelta para poder mirarle a los ojos.
-Eres boba. ¿Cómo te voy a dejar ir sin darte un último beso?
-Eres el chico más dulce del mundo.
-¿Y el regaliz?
-Incluso más que el regaliz-reí yo.
-Pues yo te quiero más que a nada.
-¿Y a Beyonce?
-Incluso más que a Beyonce.
-Te hecharé mucho de menos, Justin.
-No dejaré de llamarte y de mandarte mensajes, quiero que cada día me cuentes como lo has pasado y que hay de nuevo por allí, ¿vale?, Haremos que funcione nuestra relación a distancia.
-Eso haremos.
-Y yo también te hecharé de menos.
-Solo espero que cuando volvamos, nada cambie y seamos los mismos.
-Te prometo que cuando volvamos, nada habrá cambiado y estaremos juntos, para siempre.
-¿Me lo prometes?
-Prometido.
-Te amo, Justin Bieber.
-Y yo a tí, Paula Jones.
-Señores pasajeros con destino a Gran Canaria, el avión va a despegar, cojan sus asientos-dijo la chica de megafonía.
-Ah, antes de que se me olvide-dijo sacandose una carta del bolsillo-Léela cuando estés en el avión.
-¿Qué es?
-Es una carta.
-Vale-dije y me dispuse a irme.
-¿Y mi último beso?-dijo con los brazos abiertos. Me abalanzé sobre él y le besé. Le besé como nunca lo había hecho y formamos un apasionado beso. Fue asombroso. Y desde luego, el último beso. Durante meses, no podré a volver besar sus labios.
-Hecharé de menos tus besos.
-Y yo tus labios-rió.
-Te amo-dije mientras me iba.
-Y yo más-respondió despidiendose con el brazo. Los dos teníamos lágrimas en los ojos que no podíamos contener. Era imposible hacerlo.
-Me tengo que ir-dijo Raquel con una lágrima por sus ojos.
-Adios, enana-dijo él abrazandola.Luego, besó sus labios.
-Adios, Zayn-dijo llendose.
-Raquel-dijo él tomando su brazo. Ella se giró.
-Dime.
-Recuerda, que esto no acaba aquí, porque volveré-dijo. Ella asintió y con una lágrima, se dirigió a el avión..
Las chicas y yo con mis padres, nos subimos a el avión y allí, cogimos nuestros asientos. Los chicos nos miraban desde abajo. Se despedian con sus manos y algunos hasta lloraban. Nosotras hacíamos lo mismo. El avión despegó, y sin darnos cuenta, ya los habíamos dejado atrás.. Y puede que no volvamos otra vez..
"He pensado, que como no tendría palabras en ese momento, sería mejor escribirtelo. Porque, son tantas cosas las que quiero decirte, que no sé por donde empezar. Comenzé a enamorarme de tí, desde que te ví por primera vez, aquella vez que por casualidad te encontré y me confesastes que era tu ídolo. Supe que eras para mí, cuando ví tu sonrisa, y quise hacerme el tonto en cada momento solo para verte reír. Eres la única persona que me hace sentir como lo haces tú. Eres la única persona con la que quiero pasar toda mi vida y algún día contarle a mis hijos y a mis nietos, nuestra historia. La historia de mi maravillosa mujer y yo. Supongo que todos mis sueños, de la princesa de mi cuento, eran ciertos. Ya que tú me lo has demostrado. Solo quiero que sepas, que estos meses han sido los mejores de mi vida y ojalá vuelva a verte. Que no fuí capaz de estarme solo sin tí, ni un momento, pero tendré que aguantar meses para verte de nuevo, amor. Quiero que sepas, que eres mi primer y último amor. Y dejame preguntarte, ¿por qué eres tan hermosa?, Es una pregunta a la que no le veo la respuesta, después de verte sonreír, o después de mirar tus ojos cada día. Hecharé de menos tu forma de hablar, de reír o de chincharme. Eres una enana, que lo sepas. Y que hecharé de menos.. Todo. Todos los momentos, sentimientos, recuerdos.. los guardaré siempre. Espero que vuelvas, para siempre. Y mi sueño, pueda cumplirse, porque ten por seguro que pasar la vida contigo, es lo que más quiero en esta vida. Ah, y una cosa más, cariño. Fue por tí. Fue por tí, por la persona que luche para seguir viviendo. Fuiste la persona que me hizo luchar, y gracias a tí, estoy vivo. Gracias. Te hecharé tanto de menos.. Te ama demasiado.. Justin Drew Bieber Mallete."

No hay comentarios:
Publicar un comentario